Otra Epifanía, menos luminosa, de Jesús

Apenas acabada la celebración de la Epifanía del Señor a todos los pueblos (Magos),la Iglesia nos sitúa, aún dentro del tiempo de Navidad, la fiesta del Bautismo del Señor. Con ella acaba este tiempo e iniciamos el llamado “tiempo ordinario”

 

En la Navidad celebramos, sin solución de continuidad, todo esto: que Dios se hizo hombre, en Jesús, y nació entre nosotros en Belén. Ese Jesús vivió en una familia: fiesta de la Sgda. Familia; se hizo hombre en el seno materno: 1 de Enero, Santa María, Madre de Dios. Una estrella guió a unos magos de oriente hasta donde estaba el Niño, lo adoraron le abrieron sus cofres; en ellos se manifestó Jesús como Salvador de todos los pueblos: la Epifanía, anteayer mismo

 

El tiempo litúrgico camina a pasos agigantados. Hace dos días, niños en un pesebre; hoy, adulto en la orillas del Jordán

 

Llaman la atención en esta fiesta de hoy algunas cosas

 

A ) La importancia que en el Nuevo Testamento recibe este episodio de la vida de Jesús: lo relatan, con matices diversos, los cuatro evangelistas y se alude a él en algún otro texto , como el libro de los Hechos de hoy ( 10, 34-38)

 

B) La escasa relevancia, sin embargo, que tiene dicho “cumple” para nosotros, que señalamos , y mucho, el aniversario de nuestro nacimiento y, con dificultad, recordamos la fecha de nuestro Bautismo, siendo, como lo es, central en la vida de un cristiano ( bautizado luego santo,)

 

C) Que este pasaje, Jesús, en la cola de los pecadores- el mismo Juan Bautista se extraña, como leemos en Mateo- que podía ofrecer una imagen poco atractiva del nazareno a las primeras comunidades, se haya perpetuado en la memoria hasta nuestros días

 

Y es que estamos ante uno de los grandes momentos de nuestra salvación, que las lecturas de hoy nos dejan muy claro: Jesucristo, hijo de Dios, recibe en el bautismo dos regalos: la conciencia plena de su filiación divina y el don del Espíritu Santo . Es bautizado para una misión

 

Misión que concreta el discurso de Pedro en la 2ª lectura: “Jesús, ungido por Dios, con la fuerza del Espíritu, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo”. Y que realiza de acuerdo con el primero de los 4 Cantos del Siervo, del profeta Isaías( 42, 1.4,6-7):promoviendo fielmente la justicia, abriendo los ojos a los ciegos, siendo luz de los pueblos, forjando alianza entre las gentes… no gritará, no clamará, la caña cascada no la romperá...promoverá fielmente el plan de Dios, no vacilará ni se quebrará…

 

Acabamos de vivir que Dios se ha hecho hombre en Jesucristo. Hoy celebramos su Bautismo. También nosotros, un día fuimos bautizados e injertados en Cristo por nuestro Bautismo, también con una misión: ser Hijos de Dios, amados y predilectos, y servidores de Dios y de los hombres.

 

Al tiempo que renovamos nuestro compromiso bautismal, nos podríamos hacer algunas preguntas hoy: ¿celebramos también este “cumpleaños”? ¿Cómo hago vida esa elección predilecta de Dios? ¿Hago presente la misión recibida de ser siervo y servidor de cuantos me rodean? ¿Damos respuesta a aquel interrogante: y vosotros, los que veis, qué habéis hecho con la Luz?

 

Por mediación de María, la Madre y nuestra madre, pedimos al Señor que , como elegidos de Dios , santos y consagrados, seamos seguidores, siervos y servidores, misericordiados y misercordiosos.

 

 

 

 

 

 

Epifanía -B

 

 

 

Mateo es el único que da cuenta del episodio de los Magos. Se trata de personajes enigmáticos que la tradición cristiana ha ido adornando con datos no recogidos en el texto evangélico (reyes, número, nombres, color de su piel). Posiblemente sabios astrólogos, procedentes de “Oriente” de Arabia, la tradición y la piedad se han desbordado en la presentación de este hecho. El nombre litúrgico “Epifanía y la escena narrada en el Evangelio significan que el llamado “rey de los judíos” no es patrimonio de ningún pueblo; que el anuncio del ángel a los pastores se dirige a todos los hombres. Es hoy la fiesta del universalismo de la salvación en Cristo, tal como lo resume la 2ª lectura. “ También los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa”. Una doble reacción ante el mensaje: pastores y magos que lo aceptan; Herodes y los jefes de Jerusalén que, pese a su conocimiento de la Escritura, lo rechazan de plano. Israel, su pueblo, lo rechaza; los “periféricos” a la religión oficial, lo acogen.

 

La historia de los Magos es una catequesis del proceso de fe . Su trayectoria, la del hombre que busca una ilusión, una luz para su vida...una estrella. Es curioso, pero en este evangelio no importa tanto el hecho de la manifestación, sino la forma de hacerla: no por sol que deslumbra, sino por una estrella que seduce; no por un fuego de horno que abrasa, sino fuego de hogar que caldea; no por un superhombre, sino por un niño; no por un Mesías guerrero, sino pacificador; no en el templo, sino en el establo de Belén. Jesús es el gran paso de Dios que salva la lejanía, el silencio para llegar a nosotros, temblando de amor y mendigo de amores. Un camino de achicamiento, despojo hasta quedarse a la altura de nuestra pequeñez.La Epifanía de Dios no sucede para que sepamos que existe, ni para que conozcamos más cosas de El; sucede para acercarse a nosotros, abrirnos de par en par su corazón y meternos dentro de él. Era lo que ya en el siglo II expresó San IRENEO: “Si la gloria de Dios es que el hombre viva, la vida del hombre es la visión de Dios”Y este Dios es para todos, no es propiedad de nadie. Todas las divisiones y fronteras ha sido borradas: ni judío ni gentil, ni griego ni bárbaro, ni blanco ni negro, hombre o mujer, Norte o Sur, En su casa caben todos, tienen que caber, somos sus hijos. Somos unos en Jesús ( Ut omnes unum sint). Es este el sentido de la Epifanía.

 

¿Que decir de los niños y sobre los niños, tan vinculados a esta fiesta? Tienen que seguir siendo sus protagonistas , porque sólo el que se hace como ellos puede llegar al Reino. Pero cuidando dos cosas: que en las sociedades avanzadas no sean objeto de la voracidad consumista. Y que para tantos que en tantos lugares son denigrados, tengamos no sólo un recuerdo paternalista y sentimental, también una un compromiso efectivo. Ignoramos por qué estos extraños personajes se ponen en camino, ; sí es que primero se pusieron en camino y, por eso luego , vieron la estrella (San Juan Crisóstomo) o al revés; lo cierto es que el encuentro con Jesús les impulsa a volver a su tierra por otro camino. No es probable que existieran “rutas alternativas” y por tanto volvieran por el mismo sitio, pero de otra manera: “vaciados sus cofres”, despojados de lo que eran y tenían; con unos horizontes cambiados. Como ellos, muchas personas hoy se esfuerzan por colocar una estrella en su vida ;no se resignan a pensar que todo es tan lánguido y oscuro como aparece; se ponen en camino de búsqueda de Dios en el que encuentran la luz y la fuerza necesarias para caminar. En esta fiesta hagamos sitio a la ilusión y la luz. Es imprescindible que sigamos creyendo en la belleza, la hondura y la ilusión de la historia de estos hombres en busca de una estrella... de un trozo de luz.

 

 

 

Día de la Sagrada Familia

 

 

 

Tal vez llevamos celebrando la Navidad más días de la cuenta. Pero la conmemoración que hacemos ciertamente lo merece. Nunca es mal año por mucha agua ( jamás mejor dicho)

 

Hemos preparado ( Adviento) rezado ( siempre) vibrado y cantado ( Natividad del Señor y su octava que hoy concluye) al Niño- Dios de Belén. Una presencia cercana, en fragilidad y pobreza- como debe ser: desde la pobreza callada de Belén a la pobreza inmensa de la Cruz.

 

Hoy, dentro de los ocho días posteriores la la Natividad-fiesta de la Luz- la iglesia nos pide un esfuerzo más. Este niño ha nacido en una familia, lo acogió una familia, le acompañó un familia, fue atendido y educado en el seno de una familia y, seguro, que en ella se elaboró su mensaje ( lo vivió, lo reflexionó … al tiempo que crecía como persona ) Y en ella se hizo hijo de Dios y hombre entre los hombres. José María y el Niño. La familia de Nazaret que hoy mismo celebramos

 

Dios se encarnó y vivió en un espacio y en un tiempo concreto. ( Belém de Judá; y en una familia sencilla de Nazaret. )

 

 

 

Parece lógico concluir que si esto fue así, es porque Dios le daba un gran valor a la familia. Y no tanto a un tipo otro de familia, que es cuestión de matices históricos, sino en lo esencial : Dios , que es familia, se encarnó en la esencia del “ser familia” . LLa familia s un lugar privilegiado de presencia de Dios y todos ,por eso, estamos llamados a ser familia, a dar gracias por nuestras familias , a construir familia donde quiera que estemos. A valorarla

 

 

 

Esta afirmación requiere de nosotros , hoy, unas actitudes que nos enseñan la familia de Nazaret:

 

 

 

  1. Acogida y disponibilidad, incluso para cambiar, se es necesario, los propios planes.Aceptación y realización de la Palabra de Dios (María en el Magnificat, Josè tras el sueño) Meditar y guardar lo que Dios nos señala en su palabra

 

Lo hemos proclamado en el lecturas de la Palabra hoy: María y José en la purificación y presentación del Niño, se ajustan ,el pie de la letra lo prescrito en la Ley de Moisés. Y entregan a Dios que viene a ser la Gloria y Salvación de Israel: Simeón y Ana que esperan, acogen y presentan a Dios al Salvador y Gloria de Israel. Es que los otros no son ¨míos” , sino de Dios en cuyas manos los pongo

 

  1. Honrar siempre al otro: 1 lectura: Es respetar, querer, cuidar , dedicar. Y , de modo especial, a los mayores

  2. Revestidos de misericordia, bondad , humildad, dulzura, compasión

 

El texto de Colos. 3 es todo un programa de actuación para la vida familiar

 

Y esta Palabra cobra vida para nosotros hoy: Debemos, todos, ser forjadores de comunidades donde crezca la familia. Respetándola , apoyándola y favoreciéndola en todos los aspectos

 

 

 

Bajo el eslogan “La familia , hogar que acoge, acompaña y sana nuestros obispos , dentro de lema “Educar la fe en la familia “ nos piden que sea en su seno donde se realicen la unión de “la fe que se piensa” con la fe que se vive a partir del “despertar religioso En su nota para esta Jornada recogen todas estas actitudes: “ La familia , en su afán educador , ayuda a todos a que vivan como verdaderos cristianos , capaces de configurar cristianamente la sociedad. Y la familia , con respeto a cada uno de sus hijos , debe ayudar a que , en su momento, puedan descubrir sus respectivas vocaciones …tb a la vida sacerdotal y consagrada. Las familias, iluminadas por la fe, deben abrir su corazón y su mente al deseo de Dios.

 

FELIZ DÍA DE LA FAMILIA A TODOS

 

 

 

TRES ACTITUDES PARA EL NUEVO AÑO

 

Fiesta de Santa María, Madre de Dios

 

Un extraño cambio en 1970

 

Cualquier judío sabe que a un niño hay que circuncidarlo a los ocho días de nacer. Así lo ordenó Dios a Abrahán: “A los ocho días de nacer, todos vuestros varones de cada generación serán circuncidados” (Génesis 17,12). Por consiguiente, cuando la iglesia adoptó el 25 de diciembre como fecha del nacimiento, el 1 de enero pasó a celebrarse la fiesta de la circuncisión e imposición del nombre de Jesús.

 

Existía también una fiesta de Santa María, Madre de Dios, solemnidad que se había introducido en las iglesias orientales hacia el año 500 y que la iglesia católica romana terminó celebrando el 11 de octubre. Parecía lógico relacionar más estrechamente esta fiesta de la maternidad de María con el nacimiento de Jesús. Por eso, a partir de 1970 se trasladó la fiesta al 1 de enero.

 

Esto implicó unir dos celebraciones importantes el mismo día: nombre de Jesús y Maternidad divina de María. Por si fuera poco, a Pablo VI se le ocurrió celebrar también el 1 de enero la Jornada Mundial por la Paz.

 

Dado que incluso los cristianos más piadosos celebran el Fin de Año y no están al día siguiente con la cabeza demasiado despejada, se ha decidido aligerar un poco de celebraciones el 1 de enero.

 

Y lo ha pagado quien menos se podía imaginar. La fiesta del Nombre de Jesús ha perdido la categoría de fiesta y pasa a celebrarse el 3 de enero, aunque se mantiene en la misa del día 1 la referencia a la circuncisión e imposición del nombre.

 

El libro bíblico de los Números no lo escribió san Francisco de Asís (Nm 6,22-27)

 

Muchas personas piensan que esta bendición es de san Francisco de Asís. La escribió muchos siglos antes un autor bíblico para que la pronunciaran los sacerdotes sobre los israelitas. Es tan breve, clara y profunda que cualquier comentario sólo sirve para estropearla.

 

Tres actitudes para el nuevo año (Lucas 2,16-21)

 

El texto relaciona dos acontecimientos muy distintos, separados por ocho días de distancia. El primero, la visita de los pastores, es lo mismo que leímos el 25 de diciembre en la segunda misa, la del alba. En la escena se distinguen diversos personajes: empieza y termina con los pastores, que corren a Belén y vuelven alabando y dando gloria a Dios; está también presente un grupo anónimo, que podría entenderse como referencia a la demás gente de la posada, pero que probablemente nos representa a todos los cristianos, que se admiran de lo que cuentan los pastores. Finalmente, el personaje más importante, María, que conserva lo escuchado y medita sobre ello.

 

Estas tres actitudes se complementan: la admiración lleva a la meditación y termina en la alabanza de Dios. Tres actitudes muy recomendables para el próximo año.

 

La segunda escena tiene lugar ocho días más tarde. Algo tan importante y querido para nosotros como el nombre de Jesús lo cuenta Lucas en poquísimas palabras. Su sobriedad nos invita a reflexionar y dar gracias por todo lo que ha supuesto Jesús en nuestra vida.

 

En vez de propósitos y buenos deseos, una buena compañía

 

El comienzo de año es un momento ideal para hacer promesas que casi nunca se cumplen. También se formulan deseos de felicidad, generalmente centrados en la clásica fórmula: salud, dinero y amor.

 

La liturgia nos traslada a un mundo muy distinto. Abre el año ofreciéndonos la compañía de Dios Padre, que nos bendice y protege, de Jesús, que nos salva, de María, que medita en todo lo ocurrido.

 

 

 

José Luis Sicre

 

 

 

SANTA MARIA ,MADRE DE DIOS – B

 

 

 

Un año más y un conjunto de sentimientos encontrados afloran en nosotros: de gratitud, por el regalo de Dios que ello significa: 365 talentos. También un sentimiento de la rapidez con que pasa el tiempo. Sentimos las heridas de la temporalidad; de lo pasajero que es todo; observamos el paso del tiempo con la angustia de que mejoramos poco y la nostalgia de que las oportunidades habidas ya no volverán. Felicitaciones, buenos deseos y mejores propósitos inundan el espacio y el tiempo de estos días. No es malo que proyectemos, deseemos y soñemos. Sentimientos muy humanos, pero que son sólo una parte de la realidad. Estamos aquí celebrando, en la Eucaristía, los misterios de la Navidad y de la Salvación. Desde el nacimiento de Cristo una luz poderosa se derrama sobre nuestra historia y, por tanto, todo tiene sentido, peso y consistencia, no vaciedad. Todo es para bien… no hay tragedias definitivas. Los días ya no discurren vacíos; están cargados de bendición y de gracia. Su encarnación y resurrección eternizan el tiempo y superan la temporalidad y no sólo en el más allá, sino ya y aquí gustamos de las cosas que ya saben a vida sin fin ( “El cielo y la tierra pasarán; mis palabras no pasarán”. Las palabras que El nos habla al corazón no pasarán; son pedazos de eternidad. Basta con saber escucharle. El niño que hoy es circuncidado, Ley, nos salva de la nostalgia y de desesperanza. Junto a él no se envejece. Si vivimos el amor, permanecemos en la vida. Porque el amor siempre es joven. “ Me acompaña en vela la eternidad de cuanto amo. Vivimos junto a Dios eternamente” (viejo himno litúrgico). Si vamos sembrando amor no moriremos, porque seremos infinitamente amados por el niño que hoy recibe el nombre de Jesús ( Dios que salva) y Emmanuel ( Dios con nosotros)De nuestra vida, lo que hayamos vivido con amor permanecerá, y será siempre redimido y rescatado, no por nuestro esfuerzo o arrepentimiento, sino por la misericordia de Dios y la gracia de Jesús, el Señor. El nos puede regalar los días perdidos, como lo hizo con la mujer pecadora, porque amaba mucho; con la adúltera a la que ofrece una nueva oportunidad; al buen ladrón en un minuto de fe y oración intensa; a Pedro, con la triple confesión de amor. Lo leemos en 2 Pe para Dios “ un día es como mil años y mil años como un día”. Celebramos también la Octava de Navidad. En Belén está el niño con ocho días; débil y pequeño. Se deja llevar y hacer. Pero su pequeñez esta llena de una energía inmensa, que es misericordia. Lo decía San Bernardo: “ se nos ha dado un niño, pero en él habita toda la plenitud de la divinidad”. La circuncisión equivalía a renovar la alianza de Dios con su pueblo. El niño, por medio de este rito, era todo para Dios y de Dios, pero Dios no lo acapara, sino que lo entrega. El nombre- Jesús- significa “Dios que salva”. También hoy, es la fiesta de la Madre de Dios. María. No tanto porque María fuera extraordinariamente grande, que lo era, sino porque Dios se hizo extraordinariamente pequeño, La inmensidad de Dios reducida a centímetros. Pero algo aportó María: su capacidad de acogida, de escucha, reflexión y disponibilidad. También da a su Hijo: la naturaleza humana, su genética, su carne y su sangre; sus sentimientos y deseos; su ternura. Lo que la capacitan para ser madre de muchos hijos. Todos los que crean y se unan a Jesús serán también sus hijos. Y, junto a lo anterior, la jornada mundial de oración por la paz. Hay caminos que no conducen a ella: la competitividad, la codicia, la violencia, Otros sí: la prudencia y la paciencia; la humildad y el respeto; el tacto y el amor; la mesura y la comprensión. Agradezcamos el don de la paz y asumamos la cada vez más difícil tarea de ser constructores de paz, allá y en todos los ambientes donde nos movemos. Al final gracias: al Dios del beso y de la carta; del abrazo y la presencia; del secreto y la confianza..de las paz activa y humilde.

 

 

 

Feliz 2018

 

 

 

NATIVIDAD DE SEÑOR

Una cueva, unos pañales, un pesebre: las credenciales de nuestro Dios

 

 

 

El encuadre temporal que presenta Lucas ( emperador Augusto, censo de Quirino) trata de situar la realidad histórica del nacimiento de Jesús. Sin embargo, algunos datos no son precisos (Quirino fue gobernador de Siria más tarde, entre el 6-9 d.C); el uso de expresiones teológicas ( ángel del Señor, gloria, claridad, paz…) nos indican que el evangelio no es una crónica histórica. Es una página teológica que quiere comunicarnos la verdad y el significado profundos del nacimiento de Jesús, para entonces y para hoy.

 

En el anonimato más absoluto, en un pesebre- no había sitio en la posada- una mujer desconocida, de un pueblo del Norte- Galilea de los gentiles- da a luz a un niño que es el Salvador, el Mesías, el Señor. Es lo incomprensible de Dios – a Dios no lo sabemos- para la sociedad humana siempre. Es un nacimiento que pasa inadvertido, en contraste con el de Juan del que se habla en toda la comarca. No, no era esto lo que los judíos estaba aguardando. Sus caminos no son nuestros caminos. El que viene a destronar a los poderosos ( Magnificat) no se presenta con tales credenciales, sino con las contrarias: un niño, pobre, indefenso, entre pañales y en un pesebre…son sus credenciales

 

Y los primeros en contemplar el gran misterio, unos personajes cuyas credenciales y en la mentalidad de la época no evocaban poesía bucólica; todo lo contrario: se les considera ladronzuelos, embrutecidos, viven al raso y carecen de derechos civiles. A ellos, proscritos por la sociedad, se dirige en primer anuncio: ha nacido un niño llamado a transformar la historia. Por eso la evocación de Lucas y su ubicación en este relato tiene un objetivo y anticipa lo que va a ser la vida entera de este Niño, con quienes estuvo preferentemente, quienes le escucharon, y le escuchan hoy, a quienes, sobre todo, se revela: Los pastores son un dato que nos revela que El Mesías esperado, será, sobre todo, el de los pobres; para ellos es Salvador y Buena Noticia

 

Y este mensaje es para todo el pueblo de Israel, sometido a Roma y al arbitrio de sus dirigentes: HOY HOS HA NACIDO UN SALVADOR, EL MESIAS; EL SEÑOR.. En la noche oscura de la humanidad, en lo más hondo de la marginación y emerge una LUZ, un motivo de alegría…la salvación. Todos son dones de Dios, pero sólo los asumen quienes se abran a su acción. Los pastores, gente poco exitosa, son los primeros, son objeto del agrado de Dios. EL HOY, repetido en otros pasajes del evangelista, nos manifiestan que en ese acontecimiento tan irrelevante está presente la gracia liberadora de Dios y que el nacimiento tiene actualidad también para nuestra historia. Hoy es el tiempo oportuno; hoy es el tiempo de la alegría ; hoy es el momento de la salvación. Aquí y ahora. Nunca un creyente pude pensar que se le ha pasado el tiempo

 

Y es un Dios distinto a todas la expectativas de entonces y de hoy. El hombre se forja un Dios siempre en términos de poder, grandeza, justicia, esplendor, fuerza, majestad. El Dios de Belén es todo lo contrario: debilidad, pequeñez, misericordia, oscuridad…, indefenso, cercano. no pretende imponer, ni avasallar; no dicta normas ni viene sin armas. Sólo reclama, desde el silencio y la humildad del establo, que le acojamos, en su ternura, gratuidad y amor. No hay que buscar señales externas o deslumbrantes; es cotidiano, como el Amor mismo. Pesebre, pañales, establo son sus credenciales. Y nos pide acogida como la de los pastores ( “ Vamos derechos a Belén” y “fueron corriendo”); como la de María “que rumiaba y conservaba todas estas cosas en su corazón”)Por eso, donde no hay sintonía entre los creyentes y los pobres la Buena Noticia no lleva a ser salvadora; su encarnación pasa desapercibida. Por eso la gran cuestión ¿ somos capaces de acoger y ofrecer signos salvadores al hombre , pobre y desprotegido, de nuestros tiempo? FELIZ NAVIDAD

 

 

 

Bautismo del Señor.

Apenas acabada la celebración de la Epifanía del Señor a todos los pueblos (Magos),la Iglesia nos sitúa, aún dentro del tiempo de Navidad, la fiesta del Bautismo del Señor. Con ella acaba este tiempo e iniciamos el llamado “tiempo ordinario”

En la Navidad celebramos, sin solución de continuidad, todo esto: que Dios se hizo hombre, en Jesús, y nació entre nosotros en Belén. Ese Jesús vivió en una familia: fiesta de la Sgda. Familia; se hizo hombre en el seno materno: 1 de Enero, Santa María, Madre de Dios. Una estrella guió a unos magos de oriente hasta donde estaba el Niño, lo adoraron le abrieron sus cofres; en ellos se manifestó Jesús como Salvador de todos los pueblos: la Epifanía, anteayer mismo

El tiempo litúrgico camina a pasos agigantados. Hace dos días, niños en un pesebre; hoy, adulto en la orillas del Jordán

Llaman la atención en esta fiesta de hoy algunas cosas

A ) La importancia que en el Nuevo Testamento recibe este episodio de la vida de Jesús: lo relatan, con matices diversos, los cuatro evangelistas y se alude a él en algún otro texto , como el libro de los Hechos de hoy ( 10, 34-38)

B) La escasa relevancia, sin embargo, que tiene dicho “cumple” para nosotros, que señalamos , y mucho, el aniversario de nuestro nacimiento y, con dificultad, recordamos la fecha de nuestro Bautismo, siendo, como lo es, central en la vida de un cristiano ( bautizado luego santo,)

C) Que este pasaje, Jesús, en la cola de los pecadores- el mismo Juan Bautista se extraña, como leemos en Mateo- que podía ofrecer una imagen poco atractiva del nazareno a las primeras comunidades, se haya perpetuado en la memoria hasta nuestros días

Y es que estamos ante uno de los grandes momentos de nuestra salvación, que las lecturas de hoy nos dejan muy claro: Jesucristo, hijo de Dios, recibe en el bautismo dos regalos: la conciencia plena de su filiación divina y el don del Espíritu Santo . Es bautizado para una misión

Misión que concreta el discurso de Pedro en la 2ª lectura: “Jesús, ungido por Dios, con la fuerza del Espíritu, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo”. Y que realiza de acuerdo con el primero de los 4 Cantos del Siervo, del profeta Isaías( 42, 1.4,6-7):promoviendo fielmente la justicia, abriendo los ojos a los ciegos, siendo luz de los pueblos, forjando alianza entre las gentes… no gritará, no clamará, la caña cascada no la romperá...promoverá fielmente el plan de Dios, no vacilará ni se quebrará…

Acabamos de vivir que Dios se ha hecho hombre en Jesucristo. Hoy celebramos su Bautismo. También nosotros, un día fuimos bautizados e injertados en Cristo por nuestro Bautismo, también con una misión: ser Hijos de Dios, amados y predilectos, y servidores de Dios y de los hombres.

Al tiempo que renovamos nuestro compromiso bautismal, nos podríamos hacer algunas preguntas hoy: ¿celebramos también este “cumpleaños”? ¿Cómo hago vida esa elección predilecta de Dios? ¿Hago presente la misión recibida de ser siervo y servidor de cuantos me rodean? ¿Damos respuesta a aquel interrogante: y vosotros, los que veis, qué habéis hecho con la Luz?

Por mediación de María, la Madre y nuestra madre, pedimos al Señor que , como elegidos de Dios , santos y consagrados, seamos seguidores, siervos y servidores, misericordiados y misercordioso.

Francisco Aranda Otero

Epifanía -

 

Mateo es el único que da cuenta del episodio de los Magos. Se trata de personajes enigmáticos que la tradición cristiana ha ido adornando con datos no recogidos en el texto evangélico (reyes, número, nombres, color de su piel). Posiblemente sabios astrólogos, procedentes de “Oriente” de Arabia, la tradición y la piedad se han desbordado en la presentación de este hecho. El nombre litúrgico “Epifanía y la escena narrada en el Evangelio significan que el llamado “rey de los judíos” no es patrimonio de ningún pueblo; que el anuncio del ángel a los pastores se dirige a todos los hombres. Es hoy la fiesta del universalismo de la salvación en Cristo, tal como lo resume la 2ª lectura. “ También los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa”. Una doble reacción ante el mensaje: pastores y magos que lo aceptan; Herodes y los jefes de Jerusalén que, pese a su conocimiento de la Escritura, lo rechazan de plano. Israel, su pueblo, lo rechaza; los “periféricos” a la religión oficial, lo acogen.

 

La historia de los Magos es una catequesis del proceso de fe . Su trayectoria, la del hombre que busca una ilusión, una luz para su vida...una estrella. Es curioso, pero en este evangelio no importa tanto el hecho de la manifestación, sino la forma de hacerla: no por sol que deslumbra, sino por una estrella que seduce; no por un fuego de horno que abrasa, sino fuego de hogar que caldea; no por un superhombre, sino por un niño; no por un Mesías guerrero, sino pacificador; no en el templo, sino en el establo de Belén. Jesús es el gran paso de Dios que salva la lejanía, el silencio para llegar a nosotros, temblando de amor y mendigo de amores. Un camino de achicamiento, despojo hasta quedarse a la altura de nuestra pequeñez.La Epifanía de Dios no sucede para que sepamos que existe, ni para que conozcamos más cosas de El; sucede para acercarse a nosotros, abrirnos de par en par su corazón y meternos dentro de él. Era lo que ya en el siglo II expresó San IRENEO: “Si la gloria de Dios es que el hombre viva, la vida del hombre es la visión de Dios”Y este Dios es para todos, no es propiedad de nadie. Todas las divisiones y fronteras ha sido borradas: ni judío ni gentil, ni griego ni bárbaro, ni blanco ni negro, hombre o mujer, Norte o Sur, En su casa caben todos, tienen que caber, somos sus hijos. Somos unos en Jesús ( Ut omnes unum sint). Es este el sentido de la Epifanía.

 

¿Que decir de los niños y sobre los niños, tan vinculados a esta fiesta? Tienen que seguir siendo sus protagonistas , porque sólo el que se hace como ellos puede llegar al Reino. Pero cuidando dos cosas: que en las sociedades avanzadas no sean objeto de la voracidad consumista. Y que para tantos que en tantos lugares son denigrados, tengamos no sólo un recuerdo paternalista y sentimental, también una un compromiso efectivo.Ignoramos por qué estos extraños personajes se ponen en camino, ; sí es que primero se pusieron en camino y, por eso luego , vieron la estrella (San Juan Crisóstomo) o al revés; lo cierto es que el encuentro con Jesús les impulsa a volver a su tierra por otro camino. No es probable que existieran “rutas alternativas” y por tanto volvieran por el mismo sitio, pero de otra manera: “vaciados sus cofres”, despojados de lo que eran y tenían; con unos horizontes cambiados. Como ellos, muchas personas hoy se esfuerzan por colocar una estrella en su vida ;no se resignan a pensar que todo es tan lánguido y oscuro como aparece; se ponen en camino de búsqueda de Dios en el que encuentran la luz y la fuerza necesarias para caminar. En esta fiesta hagamos sitio a la ilusión y la luz. Es imprescindible que sigamos creyendo en la belleza, la hondura y la ilusión de la historia de estos hombres en busca de una estrella... de un trozo de luz.

 

Bendición, gratitud filial y receptividad ante la Buena Noticia

Año Nuevo - C

 

 

 

Tres lecturas- una antigua fórmula de bendición en Números esbozo de la economía de la salvación hasta la llegada del Hijo, que clama Abba, en Gálatas y el Evangelio de Lucas, que recoge la actitud de los pastores ante el Niño, la actitud de María y el cumplimiento de otra prescripción mosaica: la circuncisión- enmarcan las celebraciones de hoy: año nuevo; la Jornada Mundial de oración por la Paz y la festividad de Santa María, Madre de Dios. Bendición, gratitud filial y receptividad ante la Buena Noticia, hecha realidad definitiva en el Niño de Belén, son los elementos con que la Iglesia nos saluda y nos felicita en el Año que comenzamos

 

Inmersos en un ambiente de violencia y crueldad generalizado, no está de más que nos centremos en dos actitudes reflejadas en el Evangelio: por un lado, la de los pastores: en una sucesión perfecta literariamente se nos describe: vigilan, esperan, permanecen, están atentos, buscan, caminan, se animan, cantan, agradecen, bendicen y expresan su alegría. Luego, comprueban, creen, gozan, anuncian y comparten. Por otro lado está esa mujer silenciosa, extasiada ante el misterio que- conservando y meditando en su corazón- viene a decirnos, entre tanto estruendo, que creer es un camino de interiorización y profundización (meditar, revivir, hacer memoria...) María, Madre, es el modelo del creyente que, para llegar a Dios, con sus claroscuros y altibajos, jamás puede acallar el silencio ante el Misterio.

 

La gran paradoja de cada Navidad es que Dios- niño entre pañales y acostado en un pesebre,- se hace solidario con los más irrelevantes y que por eso podemos dirigirnos a él como hijos, no como esclavos, y llamarlo Abba, Papá. La pista que el ángel da a los pastores es casi una ironía: buscar a Dios en lo cotidiano y sencillo, no en lo maravilloso y espectacular, no es lo habitual. Nuestro Dios es cercano, cálido, tierno…niño. Su nombre de pila es “Jesús”- el que salva- y nos ofrece la posibilidad de llamar a Dios “Abba”, papa: nos hace hijos y libres. Por eso no hay, no puede haber, Navidad ni Año Nuevo, ni nada, si no somos capaces de descubrir en los millones de rostros sufrientes de hoy los rasgos de nuestro Dios. Para el cristiano, toda existencia humana, en su pequeñez y debilidad, es la máxima expresión de la acción salvadora de nuestro Dios. Y la Paz, no tregua, ni equilibrio de fuerzas, ni orden impuesto. Es “Shalom”:armonía con Dios y con la naturaleza; felicidad interior y exterior, sólo posible a partir de la libertad y el amor. Por eso es don y tarea, responsabilidad compartida, cultura solidaria, sociedad justa. Nunca del todo hecha, sino por hacer. El nacimiento de Jesús, supone que las lanzas se conviertan en podaderas, la espadas en arados. Pese a que nuestra vida siga marcada por la lucha, el trabajo y el sufrimiento hasta que El venga del todo. Y un regalo para todos: un reloj que mida el tiempo como lo mide tu amor

 

 

 

"La otra, distinta Epifanía"

La rápida sucesión de los acontecimientos en la liturgia de Navidad, que concluimos, nos deja con la miel en los labios. Hace nada celebramos la luminosa y cálida fiesta de los Magos, la Epifanía del Dios Niño a todos los pueblos. Hoy la liturgia nos presenta otra Epifanía, menos espléndida, más gris, muy austera, más a ras de tierra. Los estudiosos coinciden en afirmar que Jesús vivió los años de su vida oculta dentro de una familia modesta, no miserable; que era un carpintero de una ciudad pequeña Nazaret; que, en una “cultura de la vergüenza o del honor”, en que pertenecer a una familia y tener un oficio digno eran valores esenciales, Jesús y su familia, unos más de aquella aldea, vivían en esa zona intermedia en que se va tirando sin mayor dificultad. Sus paisanos los apreciaban… hasta el día en que comenzó su misión; era un buen trabajador, amigo, y vecino…hasta el día en que comenzó su misión; las mismas autoridades lo consideraban un muchacho tranquilo, responsable, serio, ordenado…hasta el día en que comenzó su misión: el modesto artesano galileo pasó a un exótico profeta itinerante “sin lugar en que reclinar la cabeza”; se desmarcó de esa cultura del honor e inició un régimen de vida que era justo lo contrario a lo establecido: sin trabajo fijo, sin familia, sin lugar de residencia habitual; con ello trastornó los esquemas de aquella cultura campesina tradicional. Fue el momento en que decidió cumplir la misión para la que había venido al mundo: la del Padre. Y lo hace recibiendo, como uno más, el bautismo de penitencia que predicaba el Bautista en el desierto de Judea.

 

El Bautismo de Jesús es la otra gran epifanía- la inversa- del Dios encarnado; uno de los acontecimientos, por su importancia, narran los 4 evangelios e incluso los Hch. Lucas, muy breve, señala que Jesús se presenta en oración y elimina detalles para ponerlo en escena de forma anónima: solidario a su condición de hombre, cercano a su radical indigencia .Jesús no se disfrazó de hombre; no fue un excelente actor en el gran teatro del mundo, sino que se hizo “semejante al hombre en todo menos en el pecado”. Por eso tuvo que ir madurando en edad, sabiduría y en el descubrimiento de su misión y tarea. Una misión que viene descrita en un trozo de cantos del Siervo de Yahvé de Isaías: “Para que traiga el derecho a las naciones.. No gritará, no voceará…la caña cascada no la quebrará, ni el pábilo vacilante lo apagará....” Como Siervo y como Hijo su misión es dar luz, liberar, curar, sanar y ello sin hacha, fuego o bieldo sino respetando la caña cascada y la mecha humeante. Es decir mostrando las entrañas buenas del Padre que siempre espera. Doblará, ha escrito un comentarista, la vara de la justicia, no con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.

 

Para nosotros, bautizados “de toda la vida” el Bautismo de Jesús debe hacernos pensar. Desde entonces, Jesús no tuvo otro empeño que cumplir la voluntad del Padre que se concretó en “pasar por el mundo haciendo el bien”. Todo cambió para Jesús. ¿Y para nosotros? ¿hemos convertido la fe inicial que en una opción consciente y madura? ¿el don se ha hecho compromiso? ¿ Cómo se manifiesta, en la práctica, la pertenencia al grupo de los que siguen a Jesús y que viven su fe en comunidad? La vida de Jesús discurría por otros cauces “hasta el momento en que comenzó su misión” ¿ y para nosotros? La vuelta a la normalidad tras estas fiestas es buena ocasión para ir dando respuesta a estas preguntas, porque el cristianismo ramplón que vivimos, mal se aviene con esa conversión que nos exige nuestra condición de bautizados, de seguidores de Jesús