Bautismo del Señor.

Apenas acabada la celebración de la Epifanía del Señor a todos los pueblos (Magos),la Iglesia nos sitúa, aún dentro del tiempo de Navidad, la fiesta del Bautismo del Señor. Con ella acaba este tiempo e iniciamos el llamado “tiempo ordinario”

En la Navidad celebramos, sin solución de continuidad, todo esto: que Dios se hizo hombre, en Jesús, y nació entre nosotros en Belén. Ese Jesús vivió en una familia: fiesta de la Sgda. Familia; se hizo hombre en el seno materno: 1 de Enero, Santa María, Madre de Dios. Una estrella guió a unos magos de oriente hasta donde estaba el Niño, lo adoraron le abrieron sus cofres; en ellos se manifestó Jesús como Salvador de todos los pueblos: la Epifanía, anteayer mismo

El tiempo litúrgico camina a pasos agigantados. Hace dos días, niños en un pesebre; hoy, adulto en la orillas del Jordán

Llaman la atención en esta fiesta de hoy algunas cosas

A ) La importancia que en el Nuevo Testamento recibe este episodio de la vida de Jesús: lo relatan, con matices diversos, los cuatro evangelistas y se alude a él en algún otro texto , como el libro de los Hechos de hoy ( 10, 34-38)

B) La escasa relevancia, sin embargo, que tiene dicho “cumple” para nosotros, que señalamos , y mucho, el aniversario de nuestro nacimiento y, con dificultad, recordamos la fecha de nuestro Bautismo, siendo, como lo es, central en la vida de un cristiano ( bautizado luego santo,)

C) Que este pasaje, Jesús, en la cola de los pecadores- el mismo Juan Bautista se extraña, como leemos en Mateo- que podía ofrecer una imagen poco atractiva del nazareno a las primeras comunidades, se haya perpetuado en la memoria hasta nuestros días

Y es que estamos ante uno de los grandes momentos de nuestra salvación, que las lecturas de hoy nos dejan muy claro: Jesucristo, hijo de Dios, recibe en el bautismo dos regalos: la conciencia plena de su filiación divina y el don del Espíritu Santo . Es bautizado para una misión

Misión que concreta el discurso de Pedro en la 2ª lectura: “Jesús, ungido por Dios, con la fuerza del Espíritu, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo”. Y que realiza de acuerdo con el primero de los 4 Cantos del Siervo, del profeta Isaías( 42, 1.4,6-7):promoviendo fielmente la justicia, abriendo los ojos a los ciegos, siendo luz de los pueblos, forjando alianza entre las gentes… no gritará, no clamará, la caña cascada no la romperá...promoverá fielmente el plan de Dios, no vacilará ni se quebrará…

Acabamos de vivir que Dios se ha hecho hombre en Jesucristo. Hoy celebramos su Bautismo. También nosotros, un día fuimos bautizados e injertados en Cristo por nuestro Bautismo, también con una misión: ser Hijos de Dios, amados y predilectos, y servidores de Dios y de los hombres.

Al tiempo que renovamos nuestro compromiso bautismal, nos podríamos hacer algunas preguntas hoy: ¿celebramos también este “cumpleaños”? ¿Cómo hago vida esa elección predilecta de Dios? ¿Hago presente la misión recibida de ser siervo y servidor de cuantos me rodean? ¿Damos respuesta a aquel interrogante: y vosotros, los que veis, qué habéis hecho con la Luz?

Por mediación de María, la Madre y nuestra madre, pedimos al Señor que , como elegidos de Dios , santos y consagrados, seamos seguidores, siervos y servidores, misericordiados y misercordioso.

Francisco Aranda Otero

Epifanía -

 

Mateo es el único que da cuenta del episodio de los Magos. Se trata de personajes enigmáticos que la tradición cristiana ha ido adornando con datos no recogidos en el texto evangélico (reyes, número, nombres, color de su piel). Posiblemente sabios astrólogos, procedentes de “Oriente” de Arabia, la tradición y la piedad se han desbordado en la presentación de este hecho. El nombre litúrgico “Epifanía y la escena narrada en el Evangelio significan que el llamado “rey de los judíos” no es patrimonio de ningún pueblo; que el anuncio del ángel a los pastores se dirige a todos los hombres. Es hoy la fiesta del universalismo de la salvación en Cristo, tal como lo resume la 2ª lectura. “ También los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa”. Una doble reacción ante el mensaje: pastores y magos que lo aceptan; Herodes y los jefes de Jerusalén que, pese a su conocimiento de la Escritura, lo rechazan de plano. Israel, su pueblo, lo rechaza; los “periféricos” a la religión oficial, lo acogen.

 

La historia de los Magos es una catequesis del proceso de fe . Su trayectoria, la del hombre que busca una ilusión, una luz para su vida...una estrella. Es curioso, pero en este evangelio no importa tanto el hecho de la manifestación, sino la forma de hacerla: no por sol que deslumbra, sino por una estrella que seduce; no por un fuego de horno que abrasa, sino fuego de hogar que caldea; no por un superhombre, sino por un niño; no por un Mesías guerrero, sino pacificador; no en el templo, sino en el establo de Belén. Jesús es el gran paso de Dios que salva la lejanía, el silencio para llegar a nosotros, temblando de amor y mendigo de amores. Un camino de achicamiento, despojo hasta quedarse a la altura de nuestra pequeñez.La Epifanía de Dios no sucede para que sepamos que existe, ni para que conozcamos más cosas de El; sucede para acercarse a nosotros, abrirnos de par en par su corazón y meternos dentro de él. Era lo que ya en el siglo II expresó San IRENEO: “Si la gloria de Dios es que el hombre viva, la vida del hombre es la visión de Dios”Y este Dios es para todos, no es propiedad de nadie. Todas las divisiones y fronteras ha sido borradas: ni judío ni gentil, ni griego ni bárbaro, ni blanco ni negro, hombre o mujer, Norte o Sur, En su casa caben todos, tienen que caber, somos sus hijos. Somos unos en Jesús ( Ut omnes unum sint). Es este el sentido de la Epifanía.

 

¿Que decir de los niños y sobre los niños, tan vinculados a esta fiesta? Tienen que seguir siendo sus protagonistas , porque sólo el que se hace como ellos puede llegar al Reino. Pero cuidando dos cosas: que en las sociedades avanzadas no sean objeto de la voracidad consumista. Y que para tantos que en tantos lugares son denigrados, tengamos no sólo un recuerdo paternalista y sentimental, también una un compromiso efectivo.Ignoramos por qué estos extraños personajes se ponen en camino, ; sí es que primero se pusieron en camino y, por eso luego , vieron la estrella (San Juan Crisóstomo) o al revés; lo cierto es que el encuentro con Jesús les impulsa a volver a su tierra por otro camino. No es probable que existieran “rutas alternativas” y por tanto volvieran por el mismo sitio, pero de otra manera: “vaciados sus cofres”, despojados de lo que eran y tenían; con unos horizontes cambiados. Como ellos, muchas personas hoy se esfuerzan por colocar una estrella en su vida ;no se resignan a pensar que todo es tan lánguido y oscuro como aparece; se ponen en camino de búsqueda de Dios en el que encuentran la luz y la fuerza necesarias para caminar. En esta fiesta hagamos sitio a la ilusión y la luz. Es imprescindible que sigamos creyendo en la belleza, la hondura y la ilusión de la historia de estos hombres en busca de una estrella... de un trozo de luz.

 

Bendición, gratitud filial y receptividad ante la Buena Noticia

Año Nuevo - C

 

 

 

Tres lecturas- una antigua fórmula de bendición en Números esbozo de la economía de la salvación hasta la llegada del Hijo, que clama Abba, en Gálatas y el Evangelio de Lucas, que recoge la actitud de los pastores ante el Niño, la actitud de María y el cumplimiento de otra prescripción mosaica: la circuncisión- enmarcan las celebraciones de hoy: año nuevo; la Jornada Mundial de oración por la Paz y la festividad de Santa María, Madre de Dios. Bendición, gratitud filial y receptividad ante la Buena Noticia, hecha realidad definitiva en el Niño de Belén, son los elementos con que la Iglesia nos saluda y nos felicita en el Año que comenzamos

 

Inmersos en un ambiente de violencia y crueldad generalizado, no está de más que nos centremos en dos actitudes reflejadas en el Evangelio: por un lado, la de los pastores: en una sucesión perfecta literariamente se nos describe: vigilan, esperan, permanecen, están atentos, buscan, caminan, se animan, cantan, agradecen, bendicen y expresan su alegría. Luego, comprueban, creen, gozan, anuncian y comparten. Por otro lado está esa mujer silenciosa, extasiada ante el misterio que- conservando y meditando en su corazón- viene a decirnos, entre tanto estruendo, que creer es un camino de interiorización y profundización (meditar, revivir, hacer memoria...) María, Madre, es el modelo del creyente que, para llegar a Dios, con sus claroscuros y altibajos, jamás puede acallar el silencio ante el Misterio.

 

La gran paradoja de cada Navidad es que Dios- niño entre pañales y acostado en un pesebre,- se hace solidario con los más irrelevantes y que por eso podemos dirigirnos a él como hijos, no como esclavos, y llamarlo Abba, Papá. La pista que el ángel da a los pastores es casi una ironía: buscar a Dios en lo cotidiano y sencillo, no en lo maravilloso y espectacular, no es lo habitual. Nuestro Dios es cercano, cálido, tierno…niño. Su nombre de pila es “Jesús”- el que salva- y nos ofrece la posibilidad de llamar a Dios “Abba”, papa: nos hace hijos y libres. Por eso no hay, no puede haber, Navidad ni Año Nuevo, ni nada, si no somos capaces de descubrir en los millones de rostros sufrientes de hoy los rasgos de nuestro Dios. Para el cristiano, toda existencia humana, en su pequeñez y debilidad, es la máxima expresión de la acción salvadora de nuestro Dios. Y la Paz, no tregua, ni equilibrio de fuerzas, ni orden impuesto. Es “Shalom”:armonía con Dios y con la naturaleza; felicidad interior y exterior, sólo posible a partir de la libertad y el amor. Por eso es don y tarea, responsabilidad compartida, cultura solidaria, sociedad justa. Nunca del todo hecha, sino por hacer. El nacimiento de Jesús, supone que las lanzas se conviertan en podaderas, la espadas en arados. Pese a que nuestra vida siga marcada por la lucha, el trabajo y el sufrimiento hasta que El venga del todo. Y un regalo para todos: un reloj que mida el tiempo como lo mide tu amor

 

 

 

"La otra, distinta Epifanía"

La rápida sucesión de los acontecimientos en la liturgia de Navidad, que concluimos, nos deja con la miel en los labios. Hace nada celebramos la luminosa y cálida fiesta de los Magos, la Epifanía del Dios Niño a todos los pueblos. Hoy la liturgia nos presenta otra Epifanía, menos espléndida, más gris, muy austera, más a ras de tierra. Los estudiosos coinciden en afirmar que Jesús vivió los años de su vida oculta dentro de una familia modesta, no miserable; que era un carpintero de una ciudad pequeña Nazaret; que, en una “cultura de la vergüenza o del honor”, en que pertenecer a una familia y tener un oficio digno eran valores esenciales, Jesús y su familia, unos más de aquella aldea, vivían en esa zona intermedia en que se va tirando sin mayor dificultad. Sus paisanos los apreciaban… hasta el día en que comenzó su misión; era un buen trabajador, amigo, y vecino…hasta el día en que comenzó su misión; las mismas autoridades lo consideraban un muchacho tranquilo, responsable, serio, ordenado…hasta el día en que comenzó su misión: el modesto artesano galileo pasó a un exótico profeta itinerante “sin lugar en que reclinar la cabeza”; se desmarcó de esa cultura del honor e inició un régimen de vida que era justo lo contrario a lo establecido: sin trabajo fijo, sin familia, sin lugar de residencia habitual; con ello trastornó los esquemas de aquella cultura campesina tradicional. Fue el momento en que decidió cumplir la misión para la que había venido al mundo: la del Padre. Y lo hace recibiendo, como uno más, el bautismo de penitencia que predicaba el Bautista en el desierto de Judea.

 

El Bautismo de Jesús es la otra gran epifanía- la inversa- del Dios encarnado; uno de los acontecimientos, por su importancia, narran los 4 evangelios e incluso los Hch. Lucas, muy breve, señala que Jesús se presenta en oración y elimina detalles para ponerlo en escena de forma anónima: solidario a su condición de hombre, cercano a su radical indigencia .Jesús no se disfrazó de hombre; no fue un excelente actor en el gran teatro del mundo, sino que se hizo “semejante al hombre en todo menos en el pecado”. Por eso tuvo que ir madurando en edad, sabiduría y en el descubrimiento de su misión y tarea. Una misión que viene descrita en un trozo de cantos del Siervo de Yahvé de Isaías: “Para que traiga el derecho a las naciones.. No gritará, no voceará…la caña cascada no la quebrará, ni el pábilo vacilante lo apagará....” Como Siervo y como Hijo su misión es dar luz, liberar, curar, sanar y ello sin hacha, fuego o bieldo sino respetando la caña cascada y la mecha humeante. Es decir mostrando las entrañas buenas del Padre que siempre espera. Doblará, ha escrito un comentarista, la vara de la justicia, no con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.

 

Para nosotros, bautizados “de toda la vida” el Bautismo de Jesús debe hacernos pensar. Desde entonces, Jesús no tuvo otro empeño que cumplir la voluntad del Padre que se concretó en “pasar por el mundo haciendo el bien”. Todo cambió para Jesús. ¿Y para nosotros? ¿hemos convertido la fe inicial que en una opción consciente y madura? ¿el don se ha hecho compromiso? ¿ Cómo se manifiesta, en la práctica, la pertenencia al grupo de los que siguen a Jesús y que viven su fe en comunidad? La vida de Jesús discurría por otros cauces “hasta el momento en que comenzó su misión” ¿ y para nosotros? La vuelta a la normalidad tras estas fiestas es buena ocasión para ir dando respuesta a estas preguntas, porque el cristianismo ramplón que vivimos, mal se aviene con esa conversión que nos exige nuestra condición de bautizados, de seguidores de Jesús

 

 

 

Siempre buscando a Dios entre la niebla

Cada año por estas fechas aparecen dispares conjeturas que tratan de identificar la estrella del relato de Mateo sobre los Magos de Oriente. ¿Un cometa? ¿Una conjunción de planetas? ¿una nova?

 

 

 

Intentos innecesarios porque la estrella de Oriente , que guió a aquellos sabios, no es un acontecimiento astronómico natural. La estrella no brilla; se mueve; no sólo conduce a los sabios al oeste; gira y, de pronto, se dirige al sur, hacia Belén, con la precisión de un GPS: “se paró encima de donde estaba el niño” Increíble; es que estamos ante una afirmación teológica; el nacimiento de Jesús es la llegada de la Luz que atrae a los sabios, gentiles, hacia su resplandor.

 

Tampoco merece la pena entrar en el tema de si reyes, si tres, si magos (gente con sabiduría terrena) y otras cuestiones . Puede que Mateo tuviese delante el texto de Is . 60, 1-6( Primera lectura) : A tu luz caminarán todas las naciones y los “reyes”al resplandor de tu aurora.

 

 

 

A nosotros hoy nos interesan del texto y de la solemnidad de la Epifanía otros asuntos: la llegada de la luz, en medio de las tinieblas, genera tres posturas opuestas, en tres grupos de personas distintas

 

  1. Los Magos , gentiles , que no saben nada del Dios de Israel; cuya religión ni su origen conocemos; sólo que han visto una pequeña luz que les coloca en el camino del Salvador y…se ponen en camino, sin saber a dónde y por dónde. Arden en deseos de encontrar LUZ

  2. Los sumos sacerdotes y escribas”: Con una actuación que nos asombra: cancerberos de la verdadera religión, no buscan la Verdad ni la Luz- Tienen tanta seguridad religiosa que ni ven ni desean ver. Saben dónde dice la Escritura que ha de nacer y son asiduos del culto al Dios de las promesas, pero ni vislumbran la grandeza del misterio. Su saber les ciega para la LUZ

  3. Herodes, cruel y receloso, que sólo alcanza a descubrir en un niño endeble y frágil, una horrible amenaza para su opresor reinado. Desde su poder solo cabe asesinar a quien trae la salvación, al que es LUZ

 

Son los magos los que se mueven y siguen su camino. No para caer de rodillas ante Herodes o el Gran Consejo judío, ni para llegarse a orar al Templo. La estrella les conduce a la periferia de una aldeílla; ni siquiera al “núcleo urbano”, ajeno a todo poder y caen en tierra ante “un niño con María su madre” . Nada de fasto ni exorno, ni poder. Un niño absolutamente indefenso despierta en ellos las adoración

 

Desconcertante… grandioso relato con un final casi esperpéntico: A nuestro Dios escondido en la fragilidad humana no lo pueden /podemos encontrar si vivimos instalados en el poder, enclaustrados en seguridades religiosas. Sólo los que , guiados entre la niebla por pequeños retazos de luz, tratamos con incansable esperanza de buscarlo en la ternura y la pobreza de la vida. Sean magos o magas. Ahí no nos jugamos nada crucial…creo yo.

 

 

 

LA PALABRA ¿VIVE EN SU CASA?

Jn 1, 1-18 Me encantaría hacer un experimento: repartir hojas con los versículos del evangelio de hoy en un lugar público y pedir a la gente que escriba lo que cree que dice este texto, subrayando aquellas frases que les animen a vivir con felicidad y coherencia.

Imaginemos qué escribirían.

¿ Verbo es algo significativo para los hombres y mujeres de hoy? ¿Nos mueve y conmueve que Verbo sea la luz verdadera que nos alumbra? ¿Tenemos experiencias significativas de oscuridad? ¿Cuál es la gloria del Unigénito del Padre? ¿El testimonio de Juan Bautista nos ayuda hoy a creer? No se trata de tirar por tierra este texto del evangelio sino de darnos cuenta de la distancia cultural que hay entre enero de 2016 y el año 100 (fecha aproximada en la que se escribió).

 

Entonces se había extendido la corriente llamada gnosis, que estaba muy preocupada por conseguir la salvación humana; se lograría gracias al conocimiento revelado (gnosis). Palabras como camino, verdad, luz y tinieblas eran utilizadas por los gnósticos habitualmente. También este evangelio muestra la impronta helenista. ¿Qué podemos hacer ante esta distancia cultural con el texto?

 

Sugiero dejar a un lado aquellas frases que hoy nos enredan o complican su lectura. Por ejemplo, las referentes a Juan Bautista, porque su figura ya ha estado presente este adviento. El texto de hoy quiere resaltar que Juan no era la luz, porque la única luz es Jesús. El Bautista tuvo muchos seguidores y hubo momentos en los que en las primeras comunidades tuvieron que aclarar cuál fue la identidad y misión de Juan respecto a la de Jesús. Vamos a intentar traducir estas dos frases que “tocan nuestra vida” y que pueden transformarla: “Vino a su casa y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo recibieron les dio poder de ser hijos de Dios” “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”

¿Somos conscientes de que somos “casa de Dios”? El hecho de estar habitados y habitadas por Dios nos da una dignidad que nada ni nadie nos puede robar. Es importante intercalar en estas frases nuestro propio nombre. Vino a… (mi nombre)… y no le he recibido porque ni siquiera soy consciente de su venida. Se ha hecho carne de mi carne, desde la eclosión de mi ser, y me invita a vivir el misterio de la encarnación como un don de valor incalculable. Se ha encarnado en toda la naturaleza humana, en cada hombre y mujer, y esa es la raíz de la fraternidad.

 

Sólo el miedo nos impide ver esa encarnación profunda, misteriosa, y nos quedamos en las apariencias. Sólo el miedo nos hacer ver con más claridad lo que nos separa que lo que nos une. Jesús es como una Palabra que nos conmueve, que toca lo más hondo de nuestro ser, y nos ofrece otro vocabulario: fraternidad, misericordia, providencia, salvación, manantial de vida… Jesús es como una Luz distinta de las que usamos en nuestra vida cotidiana. Una luz que se abre paso en nuestras tinieblas personales y en las de la humanidad para mostrarnos que llevamos tatuados la huella del Abbá donde antes sólo veíamos barro.

 

Los tiempos de Dios son los del amor.  día 1 de enero: Madre de Dios y Jornada mundial de la Paz

Tres lecturas- una antigua fórmula de bendición del libro de los Números, esbozo de la economía de la salvación hasta la llegada del Hijo, que clama Abba, en Gálatas y el Evangelio de Lucas que recoge la actitud de los pastores ante el Niño, la actitud de María y el cumplimiento de otra prescripción mosaica: la circuncisión- enmarcan las celebraciones de hoy: año nuevo; Jornada Mundial de oración por la Paz y la festividad de Santa María, Madre de Dios. Bendición, gratitud filial y receptividad ante la Buena Noticia, hecha realidad definitiva en el Niño de Belén, son los elementos con que la Iglesia nos saluda y nos felicita en el Año que comenzamos

 

Inmersos en un ambiente de violencia y crueldad generalizado, no está de más que nos centremos en dos actitudes reflejadas en el Evangelio: por un lado, la de los pastores:en una sucesión perfecta literariamente se nos describe: vigilan, esperan, permanecen, están atentos, buscan, caminan, se animan, cantan, agradecen, bendicen y expresan su alegría. Luego, comprueban, creen, gozan, anuncian y comparten. Por otro lado está esa mujer silenciosa, extasiada ante el misterio que- conservando y meditando en su corazón- viene a decirnos, entre tanto estruendo, que creer es un camino de interiorización y profundización (meditar, revivir, hacer memoria...) María, Madre, es el modelo del creyente que, para llegar a Dios, con sus claroscuros y altibajos, jamás puede acallar el silencio ante el Misterio.

 

La gran paradoja de cada Navidad es que Dios- niño entre pañales y acostado en un pesebre,- se hace solidario con los más irrelevantes y que por eso podemos dirigirnos a él como hijos, no como esclavos, y llamarlo Papá. La pista que el ángel da a los pastores es casi una ironía: buscar a Dios en lo cotidiano y sencillo, no en lo maravilloso y espectacular, no es lo habitual. Nuestro Dios es cercano, cálido, tierno…niño. Su nombre de pila es “Jesús”- el que salva- y nos ofrece la posibilidad de llamar a Dios igual que él; nos hace hijos y libres. Por eso no hay, no puede haber, Navidad ni Año Nuevo, ni nada, si no somos capaces de descubrir en los millones de rostros sufrientes de hoy los rasgos de nuestro Dios. Para el cristiano, toda existencia humana, en su pequeñez y debilidad, es la máxima expresión de la acción salvadora de nuestro Dios. Y la Paz, no es tregua, ni equilibrio de fuerzas, ni orden impuesto. Es “Shalom”:armonía con Dios y con la naturaleza; felicidad interior y exterior, sólo posible a partir de la libertad y el amor. Por eso es don y tarea, responsabilidad compartida, cultura solidaria, sociedad justa. Nunca del todo hecha, sino por hacer. El nacimiento de Jesús, supone que las lanzas se conviertan en podaderas, la espadas en arados. Pese a que nuestra vida siga marcada por la lucha, el trabajo y el sufrimiento hasta que El venga del todo. Y un regalo para todos: un reloj que mida el tiempo como lo mide tu amor

 

 

 

Domingo de la sagrada familia

Es que parece que a Dios no le gusta dejarnos tranquilos y relajados. Aclarador y dramático el pasaje que, aún en la Octava, nos presenta el evangelio en la Celebración Eucarística. La ley prescribía que todo judío, al llegar a los 12 años, fuera tres veces a Jerusalén. Y la familia de Nazaret, judíos devotos y fieles, lo hacen con su hijo, Jesús. Una escena puente entre la infancia y la vida pública, de la que llaman la atención: la libertad del adolescente Jesús para quedarse, adrede, en Jerusalén; la incomprensión de lo que sucede por parte de María y José. El diálogo, tras la esquiva respuesta del hijo, suena a desencuentro y a reproche….; la circunstancias de la escena: la primera Pascua de Jesús, la consideración del Templo su casa, el pronunciar las palabras primeras que se le atribuyen, la contraposición intencionada ente “tu padre” (José) y “mi Padre” y el ser reencontrado justo a los tres días, tienen una carga teológica que no podemos dejar pasar. Todo un anticipo de la historia de Jesús, centrada en los intereses de Dios. Es aquí cuando se desmarca del entorno familiar y pronuncia unas palabras que luego se aclaran evangelio; es aquí , en la Pascua, cuando después va a desenmascarar las tradiciones ancestrales y la enseñanza de los expertos de la Ley , al punto de ser ejecutado, donde va a realizar el éxodo definitivo al morir fuera de la ciudad, en una Pascua que será la primera y la última entre las dos alianzas. Tampoco se debe dejar pasar que estos relatos de la infancia, que terminan aquí, lo hacen con una clara afirmación de la plena humanidad de Jesús. Crecía en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres Sin duda el tema principal del texto es: EL EXODO DEFINITIVO DE JESUS, Hombre libre; DE LA INSTITUCION RELIGIOSA JUDIA. Eran Doce años los que la ley exigía para que un judío tomase parte activa en la comunidad religiosa y quedaba bajo la observancia de la Ley. Y lo hace desmarcado de su entorno familiar Ellos no sabían del todo, aunque puede que hacía tiempo lo estuvieran intuyendo. Ambos, como todo creyente, deben madurar su fe a golpe de perplejidades, angustias y gozos. Poco a poco. “ Maria conservaba todo esto en su corazón”. De José, ni palabra. Nunca es fácil desentrañar los planes de Dios, pero hay tres pasos para intentarlo: 1) Buscarlo, 2) Creer en El ( María es la que ha creído) y 3) Meditar la Palabra. Pese a ello, pese a la cercanía de Jesús, ninguno de ellos se exime de ese proceso. María, por eso, es la primera evangelizada. Y lo hace cuando empieza a perder a su Hijo y a encontrase con el Hijo de Dios. Durante bastantes años ha mantenido una estrecha relación de dependencia; lentamente va poniendo tierra por medio y afirmando su yo, como distinto y como proyecto, no siempre coincidente con el de sus padres. Ahora sigue siendo Hijo, en total dependencia, de Dios. Es como si la vida de uno y otros se adentren en dos caminos paralelos, que no se van a encontrar nunca más. Y ¿Por qué hoy la fiesta de la Sagrada Familia? Porque aprender a “perder” al hijo y saber renunciar a él es la gran tarea y ayuda que los padres pueden prestar.. Y por eso el Evangelio de hoy apunta muy lejos: encerrarse en su propia felicidad; hacer un hogar feliz dando la espalda al dolor de tantas personas; vivir el amor de puertas adentro; limitar la gratuidad, la fraternidad y al amor al pequeño círculo de la familia no es lo que especifica, precisamente, a una familia cristiana. El hogar cristiano debe afrontar una doble tarea: hacer que de él salgan miembros adultos capaces de responsabilizarse y comprometerse en el esfuerzo de una sociedad mejor; y estar siempre abierto al que lo necesite. Somos todos ciudadanos del mundo y tenemos que palpitar con sus angustias y alegrarnos con sus gozos. Y a ello todos estamos llamados. Puede que en esta tarea lo perdamos alguna vez; pero ciertamente lo volveremos a encontrar. No olvidemos, para terminar, la palabras de K. GILBRAN “Vuestros hijos son los hijos y las hijas del anhelo de la vida…y aunque estén a vuestro lado, no os pertenecen…Sus almas habitan en la casa del futuro…sois el arco desde el que vuestros hijos son disparados como flechas vivientes hacia lo lejos”

Francisco Aranda Otero.

 

Natividad del Señor 2015

El encuadre temporal que presenta Lucas ( emperador Augusto, censo de Quirino...) trata de situar la realidad histórica del nacimiento de Jesús. Sin embargo, algunos datos no son precisos ( por ej. Quirino fue gobernador de Siria más tarde, entre el 6-9 d.C); el uso de expresiones teológicas ( ángel del Señor, gloria, claridad, paz...) nos indican que no se trata de una crónica histórica. Es una página teológica que quiere comunicarnos la verdad y el significado profundo del nacimiento de Jesús En el anonimato más absoluto, en un pesebre- no había sitio en la posada- una mujer desconocida, de un pueblo del Norte- Galilea de los gentiles- da a luz a un niño
que es el Salvador, el Mesías, el Señor. Es lo incomprensible de Dios – a Dios no lo sabemos- para la sociedad humana siempre. Es un nacimiento que pasa inadvertido, en contraste con el de Juan del que se habla en toda la comarca. No, no era esto lo que los judíos estaba aguardando. Sus caminos no son nuestros caminos. El que a destronar a los poderosos ( Magnificat) no se presenta con tales credenciales, sino con las contrarias: un niño, pobre, indefenso, entre pañales y en un pesebre Los primeros en contemplar el gran misterio: unos personajes que en la
mentalidad de la época no evocaban poesía bucólica; todo lo contrario: se les considera ladronzuelos, embrutecidos, viven al raso y carecen de derechos civiles. A ellos, proscritos por la sociedad, se dirige en primer anuncio: ha nacido un niño llamado a transformar la historia. Por eso la evocación de Lucas y su ubicación en este relato tiene un objetivo y anticipa lo que va a ser la vida entera de este Niño, con quiénes estuvo preferentemente, quiénes le escucharon, a quiénes, sobre todo, se revela: Los pastores son un dato que nos revela que El Mesías esperado, será, sobre todo, el de los pobres; para ellos es Salvador y Buena Noticia Este mensaje es para todo el pueblo de Israel, sometido a Roma y al arbitrio de sus dirigentes: HOY HOS HA NACIDO UN SALVADOR, EL MESIAS; EL SEÑOR..
En la noche oscura de la humanidad, en lo más hondo de la marginación ,emerge una LUZ, un motivo de alegría...la salvación. Todos son dones de Dios, pero sólo los asumen quienes se abran a su acción. Los pastores, gente poco exitosa, son los primeros, son objeto del agrado de Dios. EL HOY, repetido en otros pasajes del evangelista, nos manifiesta que en ese acontecimiento tan irrelevante, está presente la
gracia liberado de Dios y que el nacimiento tiene actualidad también para el hoy de nuestra historia. Hoy es el tiempo oportuno; hoy es el tiempo de la alegría ; hoy es el momento de la salvación. Aquí y ahora. Nunca un creyente pude pensar que se le ha pasado el tiempo Es un Dios distinto a todas la expectativas de entonces y de hoy. El hombre se forja un Dios siempre en términos de poder, grandeza, justicia, esplendor, fuerza, majestad. El Dios de Belén es todo lo contrario: debilidad, pequeñez, misericordia, oscuridad, indefensión, cercanía; no pretende imponer, ni avasallar; no dicta normas ni
viene con armas. Sólo reclama, desde el silencio y la humildad del establo, que le acojamos en su ternura, gratuidad y amor. No hay que buscar señales externas o deslumbrantes; es cotidiano, como el Amor mismo. Pesebre, pañales, establo lo significan.
Nos pide acogida como la de los pastores ( “ Vamos derechos a Belén” y “fueron corriendo”); como la de María “que rumiaba y conservaba todas estas cosas en su corazón”)Por eso, donde no hay sintonía entre los creyentes y los pobres la Buena Noticia no lleva a ser salvadora; su encarnación pasa desapercibida. Por eso la gran cuestión ¿ somos capaces de acoger y ofrecer signos salvadores al hombre , pobre y desprotegido, de nuestro tiempo? ¿De ser misioneros de la misercordia? FELIZ NAVIDAD

HomilíA Epifanía del Señor

Buscaban, vieron,  siguieron y encontraron la luz

 Mateo es el único que da cuenta del episodio de los Magos. Se trata de personajes enigmáticos que la tradición cristiana ha ido adornando con  datos no recogidos en el texto evangélico (reyes, número, nombres, color de su piel). Posiblemente  sabios astrólogos,  procedentes de “Oriente” de Arabia, la tradición y la piedad se han desbordado en la presentación de este hecho. El nombre litúrgico “Epifanía y la escena narrada  en el Evangelio  significan que  el  llamado “rey de los judíos” no es patrimonio de ningún pueblo; que el anuncio del ángel a los pastores se dirige a todos los hombres. Es hoy la fiesta del universalismo de la salvación en Cristo, tal como lo resume la 2ª lectura. “ También los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa”. Una doble reacción ante el mensaje: pastores y magos que lo aceptan; Herodes y los jefes de Jerusalén que, pese a su conocimiento de la Escritura, lo rechazan de plano. Israel, su pueblo, lo rechaza; los “periféricos” a la religión oficial, lo acogen.

             La historia de los Magos es una  catequesis del proceso de fe . Su trayectoria,  la del hombre que busca una ilusión, una luz para su vida...una estrella. Es curioso, pero en este evangelio no importa tanto el hecho de la manifestación, sino la forma de hacerla: no por sol que deslumbra, sino por una estrella que seduce; no por un fuego de horno que abrasa, sino fuego de hogar que caldea; no por un superhombre, sino por un niño; no por un Mesías guerrero, sino pacificador; no en el templo, sino en el establo de Belén. Jesús es el gran paso de Dios que salva la lejanía, el silencio para llegar a nosotros, temblando de amor y mendigo de amores. Un camino de achicamiento, despojo hasta quedarse a la altura de nuestra pequeñez. La Epifanía de Dios no sucede para que sepamos que existe, ni para que conozcamos más cosas de El; sucede para acercarse a nosotros, abrirnos de par en par su corazón y meternos dentro de él. Era lo que ya en el siglo II expresó San IRENEO: “Si la gloria de Dios es que el hombre viva, la vida del hombre es la visión de Dios”. Y este Dios es para todos, no es propiedad de nadie. Todas las divisiones y fronteras  ha sido borradas: ni judío ni gentil, ni griego ni bárbaro, ni blanco ni negro, hombre o mujer, Norte o Sur, En su casa caben todos, tienen que caber, somos sus hijos. Somos unos en Jesús ( Ut omnes unum sint). Es este el sentido de la Epifanía.

            ¿Que decir de los niños y sobre los niños, tan vinculados a esta fiesta? Tienen que  seguir siendo sus  protagonistas , porque sólo el que se hace como ellos puede llegar al Reino. Pero cuidando   dos cosas: que en las sociedades avanzadas no  sean objeto de la voracidad consumista. Y que para  tantos que en tantos lugares  son denigrados, tengamos no sólo un recuerdo paternalista y sentimental, también una un compromiso efectivo. Ignoramos por qué   estos  extraños   personajes se ponen en camino,  ; sí  es que primero  se pusieron en camino y, por eso luego , vieron la estrella (San Juan Crisóstomo) o al revés; lo cierto es que el encuentro con Jesús les impulsa a volver a su tierra por otro camino. No es probable  que   existieran “rutas alternativas” y  por tanto volvieran por el mismo sitio, pero de otra manera: “vaciados sus cofres”,   despojados de lo que eran y tenían; con unos horizontes cambiados. Como ellos,  muchas  personas hoy  se esfuerzan por  colocar  una estrella en su vida ;no se resignan a pensar que todo es tan  lánguido y  oscuro como aparece;  se  ponen en camino de búsqueda de Dios en el que  encuentran  la luz y la fuerza   necesarias para caminar. En esta fiesta hagamos sitio a la ilusión y la luz. Es imprescindible que sigamos creyendo en la belleza, la hondura y la ilusión de la historia de estos  hombres en busca de una  estrella... de un trozo de luz.


II Domingo de navidad

Palabra que está y es

La Palabra ha salido de cuentas y ya está aquí; entre nosotros , con nosotros, con todos. Universal y sencillo; gratuito y desbordante, accesible y sorprendente, una vez más.

Es Palabra que se hace carne y vida en la pobreza de un establo y en las pobrezas de nuestra vida, como en su Mensaje Por la Jornada de la PAZ nos decía y denunciaba  ayer el Papa. Dios nunca huye de los márgenes, ni evita al pecador; ¡siempre lo busca! Una vez más, se queda a nuestro y en nuestro lado.

La Palabra es amor. Dios es amor que se hace carne, vida e historia. Siempre nos da su amor que rompe el universo para convertirse en bendición concreta  y en referencia privilegiada para el camino de quienes tratamos de dejarnos iluminar por El.

Una Palabra que dista mucho de ser amenaza, condenación, norma rígida ni fácil consuelo…su Palabra es Jesucristo. Amor entregado y apasionado por todos. Palabra  de salvación y de vida para cuantos se encuentran con Él y se dejan bendecir ( decir bien) por ÉL. Nosotros “hemos creído en el amor de Dios” porque nos hemos encontrado con su Hijo que ha dado “un nuevo horizonte a nuestra vida y una orientación definitiva.

La Palabra es vida: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo para que todos  los que creen en Él tengan vida eterna” ( Jn 3,16) El compromiso y la apuesta de Dios es plenitud de todo lo creado; amor como norma de vida. Su deseo que todos tengan vida…y vida en abundancia. No nos ha creado para el odio, ni para el rencor, ni para la condena, ni para la desigualdad, ni para la violencia. Nos ha creado por amor y para amar. Es la norma y el estilo de vida del creyente; una existencia basada en la experiencia del encuentro con Dios y en la certeza de que la vida desde el amor con que nos ha creado.

Y su Palabra es fraternidad. Nos elegido para ser sus hijos y por tanto hermanos- la globalidad de la fraternidad nos ha recordado el Papa Francisco. La contemplación y el encuentro con Jesucristo  nos llama a la fraternidad. Estamos vocacionados a ser hermanos. La convivencia entre las personas  es más que un cúmulo de intereses particulares . Es la experiencia de la hermandad, la certeza de que el otro es mi hermano; es parte de mi, de mi vida y de mi historia y ante quien no me puedo desentender

Navidad es nacimiento , amor, vida, comunidad , familia. Que Dios nos bendiga, que le sepamos adorar cada día, en cada acción y en cada encuentro con el hermano.

Navidad es hoy; el hoy de Dios.

Francisco Aranda Otero


sagrada familia: Jesús, maría y josé

Queridos: ¡Qué cerca está el Salvador, el Mesías, el Señor! ¡Qué honda tiene su fuente la alegría que el cielo anuncia! ¡Qué hermosos sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz! Como los pastores, también nosotros, en este tiempo de gracia, fuimos corriendo guiados por la luz de la fe, y, en la eucaristía, en la Iglesia, en los pobres, encontramos a María y a José y al niño acostado en el pesebre de nuestra debilidad.

Tómalo en brazos, Iglesia santa, mira a ese niño como lo miró el justo Simeón, míralo y asómbrate de lo que estás contemplando, pues si ligero es el peso de criatura tan pequeña y delicada, en realidad tus brazos sostienen el rescate de la humanidad, la salvación del mundo, la luz de las naciones, el consuelo de los pobres de Dios.

Te diré más, no lo dejes fuera de ti, en tus brazos, guárdalo dentro de ti, guárdalo por el afecto en el corazón, guárdalo por la fe, la esperanza y la caridad en todo tu ser, guárdalo tan dentro de ti como si él fuese tú mismo, y espera a que él te transforme de tal manera en sí como si fueses él mismo.

Si llevas dentro de ti a Cristo Señor, lo llevarás también en tus palabras, en tu mirada, en tus afectos. Si lo llevas dentro de ti, te habrás revestido de él, y serán tu uniforme “la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión”, será tu uniforme Aquel de quien te has revestido.

Lo hallarás siempre fuera de ti, como niño recostado en un pesebre, como niño que puedes tomar en tus brazos; lo hallarás fuera de ti, como palabra que resuena en la celebración litúrgica, como eucaristía que se te ofrece, como pobre que sale a tu encuentro. Guárdalo dentro de ti, escóndelo en lo secreto de tu intimidad, escuchando con fe la palabra, recibiendo con amor a Cristo en comunión, compartiendo con los pobres tu pan y tu vida.

Entonces, hermano mío, hermana mía, será tu familia la Trinidad Santa, pues en ella te hallarás como hijo en el Hijo de Dios; en ella serás amado, serás amada, como hijo, con el amor con que es amado el Hijo único de Dios; en ella amarás como hijo, con el amor con que el Hijo de Dios ama a su Padre; en ella te animará el Espíritu Santo, el Espíritu que has recibido del Hijo único de Dios.

Entonces será tu familia la Sagrada Familia: Jesús, María y José; entonces te verás con Jesús en el regazo de su Madre María, y la verás a ella de pie junto a tu cruz, y será el patriarca José quien se cuide de ti en tus caminos.

Entonces, hermano mío, hermana mía, será tu familia la comunidad eclesial, tus hermanos en la fe, los que contigo escuchan la palabra de Dios y quienes contigo hacen comunión con el Hijo de Dios.

Entonces, hermano mío, hermana mía, serán tu familia los pobres, todos los pobres: los que llaman a tu puerta, los que conoces por su nombre, los que nunca has conocido, todos los que caben en la tienda de tu misericordia, en la casa de tu corazón. Entonces la tienda se nos llena de hermanos y de sufrimiento, como los caminos del mar, como los caminos del desierto, como la tierra bajo las  bombas, como las paredes domésticas que encubren la violencia sobre los débiles. A todos quisiéramos recibir como recibimos a Cristo; a todos quisiéramos proteger, cobijar, defender, amar como amamos a Cristo.

Entonces, cuando lleves a Cristo en tus brazos y en tu corazón, cuando acojas a sus pobres en tu mesa y en tu vida, también tú dirás con el justo Simeón: “Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz”. El Señor habrá llenado tu vida con su vida, tu noche con su luz, nuestra nada con la inmensidad de su gracia.

Feliz Navidad.

Francisco Aranda Otero