Parroquia
Santiago Apóstol Málaga

Frase del día

Cuaresma es tiempo de gracia. Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros  amamos a Dios porque él nos amó primero». Papa Francisco 



NOTICIAS - NOVEDADES


Via- crucis de hoy…y de siempre. ¿Hasta cuándo?


Homilía I domingo de CUARESMA

TENTACIÓN SIN TENTACIONES

José Luis Sicre

       Volver a empezar

El primer domingo de Cuaresma, se dedica siempre a recordar las tentaciones de Jesús. Eso supone que debemos dar marcha atrás, olvidarnos de que ya estaba recorriendo Galilea con sus discípulos y volver a empezar. Jesús acaba de bautizarse, ha recibido una misión de Dios. Pero antes de lanzarse a una actividad pública, el espíritu lo impulsa al desierto. Con este relato, muy simbólico y que no se presta a conclusiones piadosas, Marcos quiere plantearnos desde el comienzo el misterio de la persona de Jesús.

Un relato sin tentaciones

Si se hiciera una encuesta a los cristianos sobre las tentaciones de Jesús (suponiendo que hayan oído hablar de Jesús y de las tentaciones) algunos mencionarían la de convertir una piedra en pan; otros, que Satanás le ofreció toda la gloria y riqueza si lo adoraba; los más listos incluso recordarían lo de tirarse desde el pináculo del templo. Con eso, demostrarían conocer los relatos de las tentaciones que cuentan Mateo y Lucas. Pero Marcos no dice nada de eso. Con una brevedad pasmosa sólo dice que Jesús es impulsado por el Espíritu al desierto, tentado por Satanás, vive con las fieras y los ángeles le sirven. Más que un relato parece un guion con seis datos que el catequista deberá desarrollar.

El Espíritu. En la tradición bíblica, el Espíritu es el que impulsa a los Jueces y a los profetas a realizar la misión que Dios les encomienda: salvar al pueblo de sus enemigos o transmitir su palabra. En este caso, con notable diferencia, el Espíritu impulsa a Jesús al desierto.

El desierto es el lugar de la prueba, como lo fue para el pueblo de Israel cuando salió de Egipto, camino de la Tierra Prometida. Allí fue tentado, para ver si eran fieles. Y la inmensa mayoría sucumbió en la prueba, mostrándose un pueblo de corazón duro y obstinado. Jesús, en cambio, superará en el desierto la tentación.

Los cuarenta días equivalen a los cuarenta años que, según la tradición bíblica, pasó Israel en el desierto. Es número de plenitud, de tiempo redondo (recuérdense los cuarenta días del diluvio, los cuarenta días entre la resurrección de Jesús y la Ascensión, etc.).

Satanás. Nosotros hemos adornado este personaje con tantos elementos (incluidos cuernos y rabo) que conviene dejar claro cómo lo concibe Mc. El evangelista usa el nombre de Satanás en cinco ocasiones (1,13; 3,23.26; 4,15; 8,33), y desaparece en la segunda parte del evangelio (cc.9-16); curiosamente, la última vez que se menciona a Satanás no se refiere al demonio sino el apóstol Pedro, que quiere apartar a Jesús de la pasión y la cruz. Por consiguiente, Satanás es el símbolo de la oposición al plan de Dios. Satanás quiere apartar a Jesús del camino que Dios le ha trazado en el bautismo: hacer que se olvide de pobres y afligidos, dejar de consolar a los tristes, no anunciar la buena noticia. O, como hará Pedro más adelante, pedirle que cumpla su misión, pero sin pensar en cruz ni sufrimientos.

Fieras y ángeles. Esta curiosa mención está cargada de simbolismo. Los animales del desierto no son los que ve cualquier campesino galileo a su alrededor: mulos, vacas, ovejas... Son escorpiones, alacranes, etc. Y esto nos recuerda el Salmo 91,11-13

Jesús, en el desierto, sufre la tentación de Satanás. Pero Dios está a su lado, lo protege mediante sus ángeles, y hace que triunfe de todos los peligros.

Estos elementos (tentación, vivir con los animales, servicio de los ángeles) recuerdan al relato de Adán en el paraíso, tal como se contaba en las tradiciones rabínicas. De este modo, Mc presenta a Jesús como el nuevo Adán, que, a diferencia del primero, no sucumbe a la tentación, sino que la supera.

El recuerdo del bautismo

Desde antiguo, la celebración de la Pascua quedó vinculada con el bautismo de los catecúmenos el Sábado Santo, y eso ha influido en la selección de las lecturas de la Cuaresma, que pretenden recordar episodios que jugaron un gran papel simbólico en la preparación para el bautismo. La carta de Pedro (llamada así aunque no la escribió san Pedro) ve en el diluvio un simbolismo del bautismo: Noé y sus hijos se salvaron cruzando las aguas del diluvio, el cristiano se salva sumergiéndose en el agua bautismal. Menos clara es la relación de la lectura del Génesis con el bautismo; aunque también ella habla de Noé, todo se centra en la promesa de Dios de no volver a destruir la tierra.

Jesús y nuestro bautismo

La presentación de Jesús como nuevo Adán está estrechamente relacionada con la nueva vida que comienza en el cristiano con el bautismo. La Cuaresma es el mejor momento para profundizar en este sacramento que, en la mayoría de los casos, recibimos sin ser conscientes de lo que recibíamos.





Papa Francisco


Mensaje para la cuaresma 2015

"Fortalezcan sus corazones" (St 5, 8)

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen... Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.

Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este Mensaje es el de la globalización de la indiferencia.

La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.

Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre. En la encarnación, en la vida terrena, en la muerte y resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra. Y la Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la caridad (cf. Ga 5,6). Sin embargo, el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él. Así, la mano, que es la Iglesia, nunca debe sorprenderse si es rechazada, aplastada o herida.

El pueblo de Dios, por tanto, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en sí mismo. Querría proponerles tres pasajes para meditar acerca de esta renovación.


1. «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26): LA IGLESIA.

 La caridad de Dios que rompe esa cerrazón mortal en sí mismos de la indiferencia, nos la ofrece la Iglesia con sus enseñanzas y, sobre todo, con su testimonio. Sin embargo, sólo se puede testimoniar lo que antes se ha experimentado. El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres. Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies. Pedro no quería que Jesús le lavase los pies, pero después entendió que Jesús no quería ser sólo un ejemplo de cómo debemos lavarnos los pies unos a otros. Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. Sólo éstos tienen “parte” con Él (Jn 13,8) y así pueden servir al hombre.

La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26).

La Iglesia es communio sanctorum porque en ella participan los santos, pero a su vez porque es comunión de cosas santas: el amor de Dios que se nos reveló en Cristo y todos sus dones. Entre éstos está también la respuesta de cuantos se dejan tocar por ese amor. En esta comunión de los santos y en esta participación en las cosas santas, nadie posee sólo para sí mismo, sino que lo que tiene es para todos. Y puesto que estamos unidos en Dios, podemos hacer algo también por quienes están lejos, por aquellos a quienes nunca podríamos llegar sólo con nuestras fuerzas, porque con ellos y por ellos rezamos a Dios para que todos nos abramos a su obra de salvación.


2. «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9) LAS PARROQUIAS Y LAS COMUNIDADES.

Lo que hemos dicho para la Iglesia universal es necesario traducirlo en la vida de las parroquias y comunidades. En estas realidades eclesiales ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo? ¿Un cuerpo que recibe y comparte lo que Dios quiere donar? ¿Un cuerpo que conoce a sus miembros más débiles, pobres y pequeños, y se hace cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31). Para recibir y hacer fructificar plenamente lo que Dios nos da es preciso superar los confines de la Iglesia visible en dos direcciones.

En primer lugar, uniéndonos a la Iglesia del cielo en la oración. Cuando la Iglesia terrenal ora, se instaura una comunión de servicio y de bien mutuos que llega ante Dios. Junto con los santos, que encontraron su plenitud en Dios, formamos parte de la comunión en la cual el amor vence la indiferencia. La Iglesia del cielo no es triunfante porque ha dado la espalda a los sufrimientos del mundo y goza en solitario. Los santos ya contemplan y gozan, gracias a que, con la muerte y la resurrección de Jesús, vencieron definitivamente la indiferencia, la dureza de corazón y el odio. Hasta que esta victoria del amor no inunde todo el mundo, los santos caminan con nosotros, todavía peregrinos. Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia, escribía convencida de que la alegría en el cielo por la victoria del amor crucificado no es plena mientras haya un solo hombre en la tierra que sufra y gima: «Cuento mucho con no permanecer inactiva en el cielo, mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas» (Carta 254,14 julio 1897).

También nosotros participamos de los méritos y de la alegría de los santos, así como ellos participan de nuestra lucha y nuestro deseo de paz y reconciliación. Su alegría por la victoria de Cristo resucitado es para nosotros motivo de fuerza para superar tantas formas de indiferencia y de dureza de corazón.

Por otra parte, toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres.

Esta misión es el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar. La Iglesia sigue a Jesucristo por el camino que la lleva a cada hombre, hasta los confines de la tierra (cf. Hch 1,8). Así podemos ver en nuestro prójimo al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó. Lo que hemos recibido, lo hemos recibido también para ellos. E, igualmente, lo que estos hermanos poseen es un don para la Iglesia y para toda la humanidad.

Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia.


3. «Fortalezcan sus corazones» (St 5,8): LA PERSONA CREYENTE

También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de

noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?

En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa 24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia —también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración.

En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de caridad, llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad.

Y, en tercer lugar, el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos. Si pedimos humildemente la gracia de Dios y aceptamos los límites de nuestras posibilidades, confiaremos en las infinitas posibilidades que nos reserva el amor de Dios. Y podremos resistir a la tentación diabólica que nos hace creer que nosotros solos podemos salvar al mundo y a nosotros mismos.

Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón, como dijo Benedicto XVI (Ct. enc. Deus caritas est, 31). Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.

Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: “Fac cor nostrum secundum Cor tuum”: “Haz nuestro corazón semejante al tuyo” (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.

Con este deseo, aseguro mi oración para que todo creyente y toda comunidad eclesial recorra provechosamente el itinerario cuaresmal, y les pido que recen por mí. Que el Señor los bendiga y la Virgen los guarde. 

FRANCISCO



Homilías


HomilíA Epifanía del Señor

Buscaban, vieron,  siguieron y encontraron la luz

 Mateo es el único que da cuenta del episodio de los Magos. Se trata de personajes enigmáticos que la tradición cristiana ha ido adornando con  datos no recogidos en el texto evangélico (reyes, número, nombres, color de su piel). Posiblemente  sabios astrólogos,  procedentes de “Oriente” de Arabia, la tradición y la piedad se han desbordado en la presentación de este hecho. El nombre litúrgico “Epifanía y la escena narrada  en el Evangelio  significan que  el  llamado “rey de los judíos” no es patrimonio de ningún pueblo; que el anuncio del ángel a los pastores se dirige a todos los hombres. Es hoy la fiesta del universalismo de la salvación en Cristo, tal como lo resume la 2ª lectura. “ También los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa”. Una doble reacción ante el mensaje: pastores y magos que lo aceptan; Herodes y los jefes de Jerusalén que, pese a su conocimiento de la Escritura, lo rechazan de plano. Israel, su pueblo, lo rechaza; los “periféricos” a la religión oficial, lo acogen.

             Homilía completa

Homilía del Bautismo del Señor

Comienzo y final de una vida: este es el Hijo de Dios

Francisco Aranda Otero

En un día  hemos pasado de los relatos de la infancia a un acontecimiento que  vivió Jesús a los treinta años: el Bautismo en el Jordán Acontecimiento esencial para lo que había de ser y predicar. Su historicidad está fuera de toda duda porque es de los pocos  que  aparecen   en los cuatro evangelios y porque a la primera generación cristiana le resultó  difícil aceptar  que Jesús se sometiese a un bautismo de penitencia y conversión como subordinado a Juan el Bautista, cuyos discípulos podían seguir  aún vivos. Marcos en su Evangelio pretende esclarecer  la identidad de Jesús: se abre y se cierra con un doble testimonio sobre él: el primero el del Padre que lo proclama como “su Hijo amado, su predilecto”; el último el del centurión romano al pie de la cruz: “En verdad este hombre era el Hijo de Dios”.

             El breve relato apunta un cambio en la vida de Jesús: geográficamente desde Nazaret al Jordán; socialmente, abandona el anonimato  para unirse al movimiento que encabeza Juan. 

Homilía completa



Diócesis de Málaga


F. de IRIBARREN, recuperado y aclamado en su Catedral.

Hasta el programa de mano- Concierto de Navidad. “Para hazer burla del diablo. La música de Navidad en Málaga a mediados del siglos XVIII”. con una original presentación en facsímil y minuciosamente detallado y esmerado, hacía presagiar que nos encontrábamos en un momento de especial importancia para la vida musical malagueña, de nuestra diócesis y de nuestra SICB de Mälaga. Se intuía la fiesta y el gozo, ya en los umbrales de la Natividad del Señor.

            Con una Catedral a rebosar, las colas eran muy largas en una noche fría pero  agradable para el invierno que es estrenaba, a las 20. 45 se inició el gran Concierto. “ La Zagalexa Mirtila” . Villancico con violín y flauta trabiessa, año 1754 lo abrió. Le siguieron “ Un Danzante , mi Niño ( 1754) , “Hasta aquí, Dios amante”( 1741)” Muchachas al baile” ( 1748) -un prodigio en la dirección e interpretación- así como “Guapo a de ser el Tonillo” ( 1755) “ Hola Jau” (1751) – ecxepcional y candoroso dialogo entre Batin y Jau- y la pieza central que entitulaba el concierto “Para hazer burla del Diablo” ( 1752) – un villancico a 3 de tonadilla, que levantó de sus asientos al numeroso público que llenaba la Catedral, salvo a los que ,por falta de sitio permanecieron de pie, que fueron muchos. Otra ejecución y dirección perfecta y no fácil. Apoteósico. Concluyo la serie con  un villancico de Negrillo a 5: Aziol Chocorrotiya” ( 1749).

            Todos ellos intercalados por  3 motetes, del mismo F. de Iribarrren, que estremecieron:  “ Reges Tharsis” Motete a solo a los Santos  Reyes (1760) “Missus est Angelus” Motete a 4 ( 1754) y  un bis , concretado en otro motete del maestro, que es un himno de Completas para Navidad:  “Te lucis , ante terminum”.

            La Catedral rugió. El concierto no merecía menos. El gran maestro de capilla de nuestra Iglesia Mayor,  que lo fue entre los años ( 1733-1767) D: JUAN FRANCES DE IRIBARREN, empieza a ser reconocido y reivindicado en su ingente labor  y, a la vez valorado por su gran calidad y aportación a la música de la Catedral de Málaga, que conserva la obra de éste y otros  grandes maestros de capilla, hasta hoy. Un arsenal, con más hasta mas de mil obras parecidas , aún por ver la luz. Desde esta breve reseña debo elogiar la tenacidad y esfuerzo por el director de la “Capilla Musical Maestro Iribarren” D. Antonio T. del Pino, audaz pionero en este trabajo en Málaga, al tiempo que hago una llamada a las instituciones competentes para potenciar la labor investigadora y divulgadora de esta recuperación histórica y artística, en los tesoros musicales y artísticos de nuestra tan querida y bella Catedral.

            Sería incapaz, mis conocimientos musicales no dan para más, de destacar a nadie: todo fue de un nivel  sublime. Una dirección perfecta, una ejecución, que resultaba compleja, impecable , un acople de orquesta, coro y solistas sin fisuras y quienes se unió la agrupación Musical “Il MODO FRIGIO”, ante el público que seguía embelesado el desarrollo del acontecimiento.

            En una tabla laudatoria deberías figurar muchos, me atengo, en primer lugar al público presente, receptivo, acogedor y entregado,  a todo el personal de la Catedral y las religiosas, atentos a cualquier detalle, al  Cabildo Catedral que organizó el evento,  al patrocinio del Banco de Sabadell y a la colaboración de ESIRTUGROUP.

            Entre todos vivimos un rato, tierno, infantil, cálido, como una ensoñación naiff en el escenario grandioso de una Catedral que se puso los trajes de boda , para el gran Adviento_ Navidad del Enmanuel. Pido una cosa: que se repitan.

 

                      FELIZ NAVIDAD

                      Os desea Paco aranda


Reflexiones


Algunos creen que para ser bueno y católico tenemos que ser como conejos

Libertad de expresión y reacciones frente a los insultos

«En teoría, podemos decir que una reacción violenta frente a una ofensa, a una provocación, no se debe hacer, no es buena. Podemos decir lo que el Evangelio dice, debemos poner la otra mejilla. En teoría, podemos decir que nosotros comprendemos la libertad de expresión. En teoría estamos de acuerdo. Pero somos humanos y existe la prudencia, que es una virtud humana de la convivencia humana. Yo no puedo provocar, insultar a una persona constantemente, porque corro el riesgo de hacerla enojar, corro el riesgo de recibir una reacción injusta. Pero es humano.

Digo que la libertad de expresión debe tomar en cuenta la realidad humana, y por esto debe ser prudente; una forma de decir que debe de ser educada. La prudencia es la virtud humana que regula nuestras relaciones. Una reacción violenta es mala siempre. Pero detengámonos un poco, porque somos humanos, corremos el riesgo de provocar a los demás. Por esto, la libertad debe ir acompañada por la prudencia.»


La colonziación ideológica de la familia

Durante el Sínodo, los obispos africanos se quejaban del hecho de que ciertos préstamos son concedidos bajo ciertas condiciones. Se aprovechan de las necesidades de un pueblo como oportunidad para entrar y hacerse fuertes con los niños. Pero no es ninguna novedad. Lo mismo hicieron las dictaduras del siglo pasado, entraron con sus doctrinas: piensen en la juventud hitleriana...

El pueblo no debe perder su libertad, cada pueblo tiene su cultura, su historia. Cuando los imperios colonizadores imponen ideas, tratan de hacer que los pueblos pierdan su identidad... Cada pueblo debe conservar la propia identidad sin ser colonizado ideológicamente. Hay un libro, escrito en Londres en 1903, es 'El dueño del mundo', el autor es Benson: se los aconsejo, léanlo y entenderán bien lo que quiero decir.»


Sobre la anticoncepción

«Yo creo que el número de tres hijos por familia, según lo que dicen los técnicos, es el número importante para mantener a la población. La palabra clave para responder es lapaternidad responsable, y cada persona, en el diálogo con su pastor, busca cómo llevar a cabo esa paternidad...

Perdonen, pero hay algunos que creen que para ser buenos católicos debemos ser como conejos, ¿no? Paternidad responsable: por esto en la Iglesia hay grupos matrimoniales; los expertos en estas cuestiones, y hay pastores. Yo conozco muchas vías lícitas, que han ayudado en esto.

Y otra cosa: para la gente más pobre, el hijo es un tesoro; es cierto que hay que ser prudentes, pero el hijo es un tesoro. Paternidad responsable, pero también considerar la generosidad de ese papá o de esa mamá que ve en el hijo o en la hija un tesoro.»


Próximos viajes

«África: el plan es ir a la República Centroafricana y a Uganda. Creo que será hacia fines del año. Tiene un poco de retraso este viaje, porque estuvo el problema del Ébola. Es una gran responsabilidad hacer grandes reuniones por el riesgo del contagio. Pero en estos dos países, no hay problema.

Estados Unidos: las tres ciudades son Filadelfia, para el encuentro con las Familias, Nueva York, para la visita a la ONU, y Washington. Ir a California para la canonización de Junípero Serra me gustaría, pero creo que va a ser un problema de tiempo, se necesitan dos días más. Yo creo que voy a hacer la canonización en Washington; es una figura nacional. Entrar a los Estados Unidos por la frontera de México sería una cosa hermosa, como signo de hermandad, pero ir a México sin visitar a la Virgen (de Guadalupe, ndr.) sería un drama... Creo que van a ser estas tres las ciudades estadounidenses.

Los países latinoamericanos previstos para este año son: Ecuador, Bolivia y Paraguay. El año que viene, si Dios quiere, iré a Chile, Argentina y Uruguay


La corrupción política...

«La corrupción hoy en el mundo está a la orden del día, y la actitud corrupta anida fácilmente en las instituciones, porque una institución tiene muchos roles, jefes y vicejefes... la corrupción es quitar al pueblo. La persona corrupta que hace negocios corruptos o gobierna corruptamente o que va a asociarse con otros para hacer un negocio corrupto, roba al pueblo. Las víctimas son los que viven en la pobreza... La corrupción no está encerrada en sí misma: va y mata.


Las mujeres en la Iglesia

«Cuando digo que es importante que las mujeres sean más consideradas en la Iglesia no es solo para darles una función, la secretaría de un dicasterio... no, sino para que nos digan cómo sienten y ven la realidad, porque ven desde una riqueza diferente, más grande.» 



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