Parroquia
Santiago Apóstol Málaga

Frase del día

No es el sufrimiento el que salva sino el amor de Dios que se solidariza con la historia dolorosa del ser humano.



NOTICIAS - NOVEDADES


Homilía Exaltación de la Santa Cruz


Enrique Martínez Lozano​

Para comprender mejor el texto, quizás sea útil alguna puntualización previa acerca de este capítulo tercero del evangelio de Juan.
Lo primero que hay que señalar es que, desde un punto de vista literario, este capítulo es un auténtico rompecabezas. El lector aprecia saltos de la primera persona del plural (“nosotros”) a la tercera del singular, así como repeticiones y añadidos forzados que, en conjunto, constituyen una especie de galimatías, en una monotonía de temas reiterados, que se yuxtaponen sin llegar a alcanzar un conjunto bien trabado.
Todo ello indica algo evidente: este texto no es producto de una redacción momentánea, ni es obra de un único autor. Durante un tiempo prolongado, se han ido añadiendo reflexiones que surgían en medio de la comunidad, y que algún nuevo glosador yuxtaponía al texto original.
Estas anotaciones tienen que servir al lector para que no intente acercarse a este capítulo como si se tratara de algo bien elaborado, en torno a un tema o hilo conductor claramente definido. Tendrá que verlo, más bien, como una serie de reflexiones simplemente yuxtapuestas, provenientes de momentos diferentes de la vida de la comunidad.
En segundo lugar, todo este capítulo expresa el diálogo de las comunidades joánicas con el judaísmo, representado en la figura de Nicodemo. Este aparece como un hombre honesto y buscador, que va al encuentro de Jesús. Por eso, es precisamente a Nicodemo (al judaísmo) a quien se le va a insistir en la necesidad de “nacer de nuevo”, tema que constituye el eje vertebrador de todo ese capítulo.
En el texto que leemos hoy, aparece la imagen de Moisés levantando la serpiente en el desierto. Para el pueblo judío, la imagen de la serpiente recordaba, a la vez, las quejas del pueblo y la misericordia de Yhwh. Tal como se narra en el Libro de los Números (21,4-9), ante la dureza de la marcha a través del desierto, el pueblo empezó a murmurar contra Moisés y contra Yhwh, que envió serpientes venenosas cuya mordedura les provocaba la muerte. Tras el arrepentimiento y la intercesión de Moisés, este recibió el encargo de colocar una serpiente de bronce sobre un asta: bastaba mirarla, para quedar curado del veneno mortal.
Cuando este texto se lee de una manera literalista –propia de una consciencia mítica-, se concluye fácilmente en una idea mágica de la salvación. De hecho, esto fue lo que ocurrió en la historia del cristianismo: la idea de la expiación marcaría dolorosamente la consciencia colectiva cristiana durante más de un milenio.
Pero esa es solo una lectura, hecha desde un determinado nivel de consciencia. Así como el pueblo judío pudo creer que bastaba mirar a una serpiente de bronce para quedar curado de la mordedura venenosa, de un modo similar, durante siglos, muchos cristianos pensaron que la salvación venía producida por la muerte de Jesús en la cruz.
Quiero insistir en el hecho de que, mientras alguien se halla en ese nivel de consciencia, tal lectura es asumida sin dificultad. Lo cual no quiere decir que no contenga consecuencias sumamente peligrosas, entre las que habría que apuntar las siguientes:
· imagen de un dios ofendido y vengativo hasta el extremo;
· idea de un intervencionismo divino, arbitrario y desde "fuera";
· instauración de un sentimiento de culpabilidad, hasta alcanzar límites patológicos;
· creencia en una salvación "mágica", producida desde el exterior.
Sin embargo, es posible otra lectura que, reconociendo el carácter “situado” y, por tanto, inevitablemente relativo de los textos sagrados, accede a un nivel de mayor comprensión y libera al creyente de tener que seguir aferrado a un pensamiento mágico o mítico que, por la propia evolución de la consciencia le resulta ya, no solo insostenible, sino perjudicial.
Desde esta nueva lectura, el cristiano sigue fijando su mirada en Jesús, y en Jesús crucificado. Pero ya no es una mirada infantil ni infantilizante. Ahora ve en Jesús y en su destino –provocado por la injusticia de la autoridad de turno- lo que es el paradigma de una vida completamente realizada: fiel y entregada hasta el final. Por ese motivo, el hecho de “mirar la cruz” empieza a ser ya salvador: nos hace descubrir en qué consiste ser persona.
Pero no se trata solo de una mirada “externa”, que podría desembocar, en el mejor de los casos, en una conducta imitativa, que no dejaría de ser alienante. Desde una consciencia transpersonal y desde el modelo no-dual de conocer, la lectura se ve enriquecida hasta el extremo.
Al ver a Jesús, nos estamos viendo a nosotros mismos. Desde esta nueva perspectiva, Jesús no es un “mago” que nos salvara desde fuera; tampoco es un “ser celestial separado” diferente de nosotros. Es lo que somos todos…, aunque sigamos sin atrevernos a reconocerlo.



La reforma de la iglesia desde la opción de los pobres

Si quieres leer la noticia completa, pincha en el siguiente enlace: La reforma de la Iglesia desde la opción por los pobres.


MENSAJE DEL 34 CONGRESO DE TEOLOGÍA SOBRE "LA REFORMA DE LA IGLESIA DESDE LA OPCIÓN POR LOS POBRES"

 

Si quieres leer el mensaje completo, pincha en el siguiente enlace: Mensaje 34 Congreso de Teología.

 


Pedro Casaldáliga en T V E 

PACO ESCRIBANO


La película, una bellísimo y bien cuidada producción, contó ... 

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Papa Francisco


oración por la paz


 Señor, Dios de paz, escucha nuestra súplica.

Hemos intentado muchas veces y durante muchos años resolver nuestros conflictos con nuestras fuerzas, y también con nuestras armas; tantos momentos de hostilidad y de oscuridad; tanta sangre derramada; tantas vidas destrozadas; tantas esperanzas abatidas... Pero nuestros esfuerzos han sido en vano. Ahora, Señor, ayúdanos tú. Danos tú la paz, enséñanos tú la paz, guíanos tú hacia la paz. Abre nuestros ojos y nuestros corazones, y danos la valentía para decir: «¡Nunca más la guerra!»; «con la guerra, todo queda destruido». Infúndenos el valor de llevar a cabo gestos concretos para construir la paz. Señor, Dios de Abraham y los Profetas, Dios amor que nos has creado y nos llamas a vivir como hermanos, danos la fuerza para ser cada día artesanos de la paz; danos la capacidad de mirar con benevolencia a todos los hermanos que encontramos en nuestro camino. Haznos disponibles para escuchar el clamor de nuestros ciudadanos que nos piden transformar nuestras armas en instrumentos de paz, nuestros temores en confianza y nuestras tensiones en perdón. Mantén encendida en nosotros la llama de la esperanza para tomar con paciente perseverancia opciones de diálogo y reconciliación, para que finalmente triunfe la paz. Y que sean desterradas del corazón de todo hombre estas palabras: división, odio, guerra. Señor, desarma la lengua y las manos, renueva los corazones y las mentes, para que la palabra que nos lleva al encuentro sea siempre «hermano», y el estilo de nuestra vida se convierta en shalom, paz, salam. Amén.

8 de junio de 2014



Evangelii Gaudium


"No a la guerra entre nosotros" (E G 99).

El mundo está lacerado por las guerras y la violencia, o herido por un difuso individualismo que divide a los seres humanos y los enfrenta unos contra otros en pos del propio bienestar. En diversos países resurgen enfrentamientos y viejas divisiones que se creían en parte superadas. A los cristianos de todas las comunidades del mundo, quiero pediros especialmente un testimonio de comunión fraterna que se vuelva atractivo y resplandeciente. Que todos puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis: «En esto reconocerán que sois mis discípulos, en el amor que os tengáis unos a otros» (Jn13,35). Es lo que con tantos deseos pedía Jesús al Padre: «Que sean uno en nosotros […] para que el mundo crea» (Jn 17,21). ¡Atención a la tentación de la envidia! ¡Estamos en la misma barca y vamos hacia el mismo puerto! Pidamos la gracia de alegrarnos con los frutos ajenos, que son de todos.


Homilías


Domingo xviI del tiempo oridnario


Por D. Francisco Aranda

Todos sabemos que la esperanza de vida, en general, se ha incrementado. Pese al aumento de las causas de muerte en nuestra sociedad- SIDA, terrorismo, accidentes de tráfico o enfermedades cardio-vasculares, sobre todo- hoy vivimos más años que  las generaciones pasadas. Pero tal vez el problema no resida en la cantidad, sino en la calidad. No se trata de añadir años a la vida, sino vida a los años. Y a esto se refiere el texto del evangelio de hoy. 

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Homilía XVI Domingo del Tiempo Ordinario


Por Francisco Aranda

Con una audacia desconocida, Jesús sorprendió a todos proclamando lo que ningún profeta de Israel se había atrevido a decir: "Ya está aquí Dios con su fuerza creadora de justicia abriéndose camino en el mundo para hacer la vida de sus hijos más humana y dichosa". Es necesario cambiar. (...) 

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Reflexiones


¿dónde está la razón?

Germán García Ruiz

Desde hace varias semanas me cuesta leer las noticias: en 22 días de conflicto ya han perdido la vida 56 soldados israelíes y tres civiles; 1.170 palestinos, la mayoría de ellos civiles y 200 son menores. Esta noche pasada han destruido una central eléctrica, lo cual indica que habrá problemas de suministro energético a los 1,8 millones de habitantes de Gaza.

¿Dónde está la razón humana en esta locura? Toda guerra, toda violencia es injusta e indecente, pero esta es peor. ¿Cómo se puede atacar un colegio de las Naciones Unidas en Palestina? ¿Cómo se pude lanzar morteros indiscriminadamente a plazas y calles de Tel Avit donde hay civiles que nadan tienen que ver con esta lucha de poder? Creo que se ha entrado en una espiral de violencia; y lo que es peor, se está fraguando una cultura de la violencia. (...)

Sigue habiendo odio y resentimientos, porque “la paz no se reduce a una ausencia de guerra, fruto del equilibrio siempre precario de las fuerzas. La paz se construye día a día, en la instauración de un orden querido por Dios, que comporta una justicia más perfecta entre los hombres (Pablo VI, Populorum Progresio 76). La paz no se puede imponer por la violencia, “primero tiene que darse en el interior de cada hombre” (Juan XXIII, Pacen in Terris 165). Sin justicia, difícilmente puede construirse la paz. Sin perdón, difícilmente puede construirse la justicia y la paz.

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DiocesisMalaga.es

 



Diócesis de Málaga


«Taizé te rompe los esquemas»

Hasta el 11 de agosto, un grupo de 70 jóvenes de la Diócesis se encuentra en la aldea francesa de Taizé. En este reportaje recogemos el testimonio de jóvenes que han ido en otras ocasiones y las ilusiones de los que van por primera vez. 

Desde el 2 de agosto un grupo de 70 jóvenes de la Diócesis de Málaga viaja a Taizé, donde vivirán una experiencia única de comunión y oración. Los inicios de esta comunidad ecuménica se remontan a 1940 cuando el hermano Roger, que tenía 25 años, dejó su país natal, Suiza, para ir a vivir al país de su madre, Francia. Una tuberculosis pulmonar lo había tenido inmovilizado durante años, hecho que cambió su vida. Comenzaba la Segunda Guerra Mundial y se sentía llamado, como había hecho su abuela, a ayudar a quienes lo necesitaran. Con lo que pudo reunir, compró una casa abandonada en Taizé y comenzó a acoger en ella a refugiados. Así comenzó lo que hoy día es una comunidad de más de cien hermanos católicos y de diversas confesiones protestantes, procedentes de más de treinta naciones. Esta comunidad es un signo de reconciliación y unión, viven de su propio trabajo, no aceptan ningún donativo ni ninguna herencia y dedican gran parte de su jornada a la oración.

QUÉ VAN A HACER EN TAIZÉ  

La coordinadora de esta experiencia, Gloria Lara, nos explica el itinerario previsto: «Al finalizar la jornada de partida, pernoctaremos en Barcelona, en el Santuario de San José de la Montaña, donde nos acogerán las Madres de los Desamparados. El día 3, sobre el mediodía, llegamos a Taizé. A nuestra llegada, los hermanos y voluntarios nos distribuirán por edades para hacer los grupos de reflexión bíblica y talleres. Cada mañana comenzaremos con la oración. Después trabajaremos por grupos distintas reflexiones bíblicas que llevarán los hermanos de Taizé. Las tardes estarán dedicadas a distintos talleres que nos ayudarán a descubrir la llamada de Dios a través de la paz, el arte, la música... A las 20.30 horas tendremos la oración en la capilla de la reconciliación y al finalizar el día podremos encontrarnos como Diócesis para compartir y comunicar nuestras experiencias. A las 23.00 horas se hará silencio para descansar y coger fuerzas para el día siguiente».

El regreso está previsto el día 10 a las 13.00 horas, después de la Eucaristía. 

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Campo de Trabajo Lázaro

«Ayudar a las personas me sienta bien»

Del 13 y hasta el próximo 20 de julio, la Casa Diocesana de Espiritualidad, acoge una nueva edición del Campo de Trabajo Lázaro. Los alrededor de 90 jóvenes participantes prestarán un servicio de voluntariado en varios centros sociales de la diócesis: enfermos de sida, ancianos, personas sin hogar, barrios en exclusion.

 

Este año, el Campo de Trabajo presenta otra novedad, que consiste en la incorporación de un grupo de 30 jóvenes del País Vasco y de Salamanca.

 

El Campo de Trabajo Lázaro es una iniciativa de la Delegación de Pastoral de Juventud y Cáritas Diocesana que busca acercar a los jóvenes a la vida de los más pobres; dejarse interpelar por el Señor; y, desde la llamada que les hace, plantearse su vocación. «Queremos seguir haciendo este acercamiento a la realidad. Queremos que los jóvenes miren con los ojos de Dios, para descubrir en nuestro entorno a nuestros hermanos; y, a la vez, descubrir en todo al Señor y oír lo que nos pide» señalan los organizadores.

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