Parroquia
Santiago Apóstol Málaga

Frase del día

"Todo se alcanza calladamente y se diviniza con el silencio​". soren Kierkegaard




Bendición del romero de Ntro. Padre Jesús "El Rico" 19 de abril a las 12:00 h.


Eucaristía Acción de gracias Cofradía Ntro. Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima del Rosario 19 de abril a las 20:00 h.

Una aparición muy peculiar.

Todas las apariciones de Jesús resucitado son peculiares. Incluso cuando se cuenta la misma, los evangelistas difieren: mientras en Marcos son tres las mujeres que van al sepulcro, y también tres en Lucas, pero distintas, en Mateo son dos y en Juan una... 

Uno de los relatos más interesantes y diverso de los otros es el de

Juan 20,19-31. (...)

José Luis Sicre

 

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Bula convocatoria del Jubileo de la Misericordia

"Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra (...) 

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Diálogo CIENCIA-FE

"El diálogo entre ciencia y fe también es parte de la acción evangelizadora ... La fe no le tiene miedo a la razón; al contrario, la busca y confía en ella, porque la luz de la razón y la de la fe provienen ambas de Dios. Toda la sociedad puede verse enriquecida gracias a este diálogo que abre ..."

Evangelii Gaudium 242-243



Homilía III Domingo de Pascua

Por Francisco Aranda Otero


 Unas manos rotas y pródigas: manos resucitadas

 

            Dentro del tiempo pascual, la liturgia de la Palabra sigue centrada en  las apariciones de  Jesús resucitado- 1ª lectura y evangelio-. De nuevo Jesús se aparece y produce la misma perplejidad, desconcierto y admiración que en otras ocasiones. La intención del evangelista Lucas de señalar, al mismo tiempo, la identidad y la diversidad del Resucitado respecto al que ellos habían conocido, de nota  con claridad (lo mismo  sucede con el relato de los discípulos de  Emaús, con el de María Magdalena que lo confunde con un hortelano y otros)

            También aquí la reacción de los discípulos es una mezcla de sentimientos, miedo y  alegría. Era demasiado grande lo que estaban viendo como para que fuese verdad. Ellos no se limitan a afirmar que su vida, persona y mensaje habían sido lo suficientemente impactantes como para que mereciera la pena crear una nueva religión en torno a él. Su mensaje va mucho más allá: ha resucitado y su resurrección es garantía de la de todos nosotros.  La novedad en Jesús no es que ha resucitado  - para el creyente judío, todos los muertos resucitan en la resurrección del último día-  sino que su resurrección anticipa y asegura la nuestra: algo absolutamente impensable en  los esquemas religiosos del momento y que, aún hoy, con dificultad admitimos.

             Hay una expresión en el evangelio de hoy que merece resaltarse: MIRAD MIS MANOS Y MIS PIES. Es verdad que si nos atenemos a lo que en realidad pudo ocurrir, es más probable que los clavos no hubiesen taladrado la palma de la  mano, sino las muñecas, porque así se podría sostener mejor el cuerpo en la Cruz. Pero la tradición de la iconografía  cristiana siempre ha presentado las manos agujereadas de Jesús, para expresar unas manos rotas, porque habían entregado todo lo que tenían.

            Ante estas manos pródigas, rotas, podemos retrotraernos a su historia: las de un niño recién nacido que se agitan al abrir los ojos al mundo; las de un adolescente, que se aprestan a aprender un oficio; las que tocaron a tantos enfermos y los curó (suegra de Pedro, el leproso, el hombre de la mano paralizada,  la hija de Jairo, el ciego de Betsaida…), las que agarraron a Pedro cuando se hundía en el lago; las que tomaron y bendijeron  los panes y los peces para dar de comer a la multitud, las que acariciaron y abrazaron a los niños; las que arañaron por el dolor y la soledad  la dura tierra de Getsemaní, las que fueron atadas como las  del un criminal, las que empuñaron un cetro que ridiculiza su realeza; las que se aferraron, sin fuerza ya , a la Cruz para llevarla hasta la cima del Gólgota; las taladradas para fijar su cuerpo a la Cruz..

            Esas manos agujereadas, rotas, vacías del Resucitado siguen mostrándosenos hoy, siguen limpiando, sanado, indicándonos que la felicidad está más en dar que en recibir, consagrando el pan y el vino para devolverlo hecho Cuerpo y Sangre…, prodigándose en la entrega. Además, siguen constituyendo un reto para todos. Recordáis la ocurrencia de los vecinos de aquel pueblo, bombardeado en la II G. Mundial: las manos que le faltaban al Cristo, encontrado entre los escombros, no las restaurarían; ellos serían esas manos. ¿Somos  las  manos rotas de Dios en la historia y en el mundo?

Francisco Aranda Otero

 


Una cruz sencilla

Hazme una cruz sencilla,

carpintero,


sin añadidos

ni ornamentos…


León Felipe

Poema de P. Fraile

Aplastar es distinto de ahondar //

Destrozar es partir //

Aniquilar es morir //

Tu vida , Jesús, (...)

Charlie Pèguy

«Me han dicho, dice Dios, que hay hombres//

que trabajan bien y duermen mal, que no duermen nada. //

¡Qué falta de confianza en Mí!

Poesía completa



Papa Francisco


      MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 52        JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES                      26-abril-2015 IV DOmingo de Pascua

El éxodo, experiencia fundamental de la vocación

Queridos hermanos y hermanas:

El cuarto Domingo de Pascua nos presenta el icono del Buen Pastor que conoce a sus ovejas, las llama por su nombre, las alimenta y las guía. Hace más de 50 años que en este domingo celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Esta Jornada nos recuerda la importancia de rezar para que, como dijo Jesús a sus discípulos, «el dueño de la mies… mande obreros a su mies» (Lc 10,2). Jesús nos dio este mandamiento en el contexto de un envío misionero: además de los doce apóstoles, llamó a otros setenta y dos discípulos y los mandó de dos en dos para la misión (cf. Lc 10,1-16). Efectivamente, si la Iglesia «es misionera por su naturaleza» (Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Ad gentes, 2), la vocación cristiana nace necesariamente dentro de una experiencia de misión. Así, escuchar y seguir la voz de Cristo Buen Pastor, dejándose atraer y conducir por él y consagrando a él la propia vida, significa aceptar que el Espíritu Santo nos introduzca en este dinamismo misionero, suscitando en nosotros el deseo y la determinación gozosa de entregar nuestra vida y gastarla por la causa del Reino de Dios.

Entregar la propia vida en esta actitud misionera sólo será posible si somos capaces de salir de nosotros mismos. Por eso, en esta 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera reflexionar precisamente sobre ese particular «éxodo» que es la vocación o, mejor aún, nuestra respuesta a la vocación que Dios nos da. Cuando oímos la palabra «éxodo», nos viene a la mente inmediatamente el comienzo de la maravillosa historia de amor de Dios con el pueblo de sus hijos, una historia que pasa por los días dramáticos de la esclavitud en Egipto, la llamada de Moisés, la liberación y el camino hacia la tierra prometida. El libro del Éxodo ―el segundo libro de la Biblia―, que narra esta historia, representa una parábola de toda la historia de la salvación, y también de la dinámica fundamental de la fe cristiana. De hecho, pasar de la esclavitud del hombre viejo a la vida nueva en Cristo es la obra redentora que se realiza en nosotros mediante la fe (cf. Ef 4,22-24). Este paso es un verdadero y real «éxodo», es el camino del alma cristiana y de toda la Iglesia, la orientación decisiva de la existencia hacia el Padre.

En la raíz de toda vocación cristiana se encuentra este movimiento fundamental de la experiencia de fe: creer quiere decir renunciar a uno mismo, salir de la comodidad y rigidez del propio yo para centrar nuestra vida en Jesucristo; abandonar, como Abrahán, la propia tierra poniéndose en camino con confianza, sabiendo que Dios indicará el camino hacia la tierra nueva. Esta «salida» no hay que entenderla como un desprecio de la propia vida, del propio modo sentir las cosas, de la propia humanidad; todo lo contrario, quien emprende el camino siguiendo a Cristo encuentra vida en abundancia, poniéndose del todo a disposición de Dios y de su reino. Dice Jesús: «El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna» (Mt 19,29). La raíz profunda de todo esto es el amor. En efecto, la vocación cristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y que se refiere a algo más allá de uno mismo, descentra a la persona, inicia un «camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios» (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 6).

La experiencia del éxodo es paradigma de la vida cristiana, en particular de quien sigue una vocación de especial dedicación al servicio del Evangelio. Consiste en una actitud siempre renovada de conversión y transformación, en un estar siempre en camino, en un pasar de la muerte a la vida, tal como celebramos en la liturgia: es el dinamismo pascual. En efecto, desde la llamada de Abrahán a la de Moisés, desde el peregrinar de Israel por el desierto a la conversión predicada por los profetas, hasta el viaje misionero de Jesús que culmina en su muerte y resurrección, la vocación es siempre una acción de Dios que nos hace salir de nuestra situación inicial, nos libra de toda forma de esclavitud, nos saca de la rutina y la indiferencia y nos proyecta hacia la alegría de la comunión con Dios y con los hermanos. Responder a la llamada de Dios, por tanto, es dejar que él nos haga salir de nuestra falsa estabilidad para ponernos en camino hacia Jesucristo, principio y fin de nuestra vida y de nuestra felicidad.

Esta dinámica del éxodo no se refiere sólo a la llamada personal, sino a la acción misionera y evangelizadora de toda la Iglesia. La Iglesia es verdaderamente fiel a su Maestro en la medida en que es una Iglesia «en salida», no preocupada por ella misma, por sus estructuras y sus conquistas, sino más bien capaz de ir, de ponerse en movimiento, de encontrar a los hijos de Dios en su situación real y de com-padecer sus heridas. Dios sale de sí mismo en una dinámica trinitaria de amor, escucha la miseria de su pueblo e interviene para librarlo (cf. Ex 3,7). A esta forma de ser y de actuar está llamada también la Iglesia: la Iglesia que evangeliza sale al encuentro del hombre, anuncia la palabra liberadora del Evangelio, sana con la gracia de Dios las heridas del alma y del cuerpo, socorre a los pobres y necesitados.

Queridos hermanos y hermanas, este éxodo liberador hacia Cristo y hacia los hermanos constituye también el camino para la plena comprensión del hombre y para el crecimiento humano y social en la historia. Escuchar y acoger la llamada del Señor no es una cuestión privada o intimista que pueda confundirse con la emoción del momento; es un compromiso concreto, real y total, que afecta a toda nuestra existencia y la pone al servicio de la construcción del Reino de Dios en la tierra. Por eso, la vocación cristiana, radicada en la contemplación del corazón del Padre, lleva al mismo tiempo al compromiso solidario en favor de la liberación de los hermanos, sobre todo de los más pobres. El discípulo de Jesús tiene el corazón abierto a su horizonte sin límites, y su intimidad con el Señor nunca es una fuga de la vida y del mundo, sino que, al contrario, «esencialmente se configura como comunión misionera» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 23).

Esta dinámica del éxodo, hacia Dios y hacia el hombre, llena la vida de alegría y de sentido. Quisiera decírselo especialmente a los más jóvenes que, también por su edad y por la visión de futuro que se abre ante sus ojos, saben ser disponibles y generosos. A veces las incógnitas y las preocupaciones por el futuro y las incertidumbres que afectan a la vida de cada día amenazan con paralizar su entusiasmo, de frenar sus sueños, hasta el punto de pensar que no vale la pena comprometerse y que el Dios de la fe cristiana limita su libertad. En cambio, queridos jóvenes, no tengáis miedo a salir de vosotros mismos y a poneros en camino. El Evangelio es la Palabra que libera, transforma y hace más bella nuestra vida. Qué hermoso es dejarse sorprender por la llamada de Dios, acoger su Palabra, encauzar los pasos de vuestra vida tras las huellas de Jesús, en la adoración al misterio divino y en la entrega generosa a los otros. Vuestra vida será más rica y más alegre cada día.

La Virgen María, modelo de toda vocación, no tuvo miedo a decir su «fiat» a la llamada del Señor. Ella nos acompaña y nos guía. Con la audacia generosa de la fe, María cantó la alegría de salir de sí misma y confiar a Dios sus proyectos de vida. A Ella nos dirigimos para estar plenamente disponibles al designio que Dios tiene para cada uno de nosotros, para que crezca en nosotros el deseo de salir e ir, con solicitud, al encuentro con los demás (cf. Lc 1,39). Que la Virgen Madre nos proteja e interceda por todos nosotros.

Francisco


Diócesis de Málaga


ANa María MEdina: "Estoy tranquila porque el Señor me ha traído aquí"

Madre de familia, redactora de esta casa, doctora en Periodismo, profesora de Comunicación... Tras su paso por Popular TV y Cope, Ana Mª Medina (Málaga, 1976) inicia una nueva aventura, esta vez en la cadena de televisión nacional de la Conferencia Episcopal: 13 TV. Dirige y presenta desde este domingo un programa cuyo título es toda una declaración de intenciones: “Periferias”.

 

¿En qué consiste este nuevo proyecto?

Se trata de un nuevo programa que estrenamos el día 19, a las 13.15 horas, con el nombre de “Periferias”. Vamos a ir contando la actualidad de todas las diócesis españolas, los grandes temas que preocupan a la Iglesia en nuestro país y, todo ello, con una mirada atenta más allá del objetivo a cosas que normalmente no contamos. Por eso el nombre de “Periferias”, porque queremos acercarnos allá donde quizás no nos hayamos acercado antes, aceptando la invitación del papa Francisco.

 

¿Para los de dentro o para los de fuera?

Un programa para todos. Para los de dentro porque quizás son lugares hacia los que no hemos mirado antes, a pesar de que llevemos mucho tiempo formando parte de la comunidad católica; y un programa para los de fuera, para enseñarnos que la imagen de Iglesia que tenemos muchas veces no se corresponde con la real.

 

¿Un nuevo reto profesional o un nueva nueva llamada en tu vocación hacia la comunicación cristiana?

Yo creo que lo segundo. Efectivamente, cuando uno logra unir vocación periodística y vocación creyente, como es mi caso, se siente muy afortunado. Ya no es contar lo que una empresa te dice que tienes que contar, sino lo que tú sabes que es la verdad, lo que Cristo va infundiendo día a día en tu corazón. Es una suerte tremenda y, por eso, yo me asombro de la tranquilidad con la que estoy viviendo todo esto porque si lo viviera desde el punto de vista profesional, a lo mejor podría ponerme un poquito nerviosa, sentir un poco de vértigo en el estómago. Pero estoy tranquila porque si el Señor me ha traído hasta aquí, será porque hay algo que humildemente yo pueda hacer en este sentido. En sus manos me pongo.

 

Continuaremos, no obstante, leyéndote y escuchándote en los medios de Málaga.

Sí, todos los domingos, en COPE, en el programa “Iglesia en Málaga”. Ahí seguiremos al pie del cañón para contar la actualidad de la Diócesis de Málaga el domingo, a las 9.45 horas. Y trabajando codo con codo en la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación en todo lo que haga falta: en la revista DiócesisMálaga, en la producción de El Espejo y en las diferentes plataformas digitales de la Diócesis.


Reflexiones


Algunos creen que para ser bueno y católico tenemos que ser como conejos

Libertad de expresión y reacciones frente a los insultos

«En teoría, podemos decir que una reacción violenta frente a una ofensa, a una provocación, no se debe hacer, no es buena. Podemos decir lo que el Evangelio dice, debemos poner la otra mejilla. En teoría, podemos decir que nosotros comprendemos la libertad de expresión. En teoría estamos de acuerdo. Pero somos humanos y existe la prudencia, que es una virtud humana de la convivencia humana. Yo no puedo provocar, insultar a una persona constantemente, porque corro el riesgo de hacerla enojar, corro el riesgo de recibir una reacción injusta. Pero es humano.

Digo que la libertad de expresión debe tomar en cuenta la realidad humana, y por esto debe ser prudente; una forma de decir que debe de ser educada. La prudencia es la virtud humana que regula nuestras relaciones. Una reacción violenta es mala siempre. Pero detengámonos un poco, porque somos humanos, corremos el riesgo de provocar a los demás. Por esto, la libertad debe ir acompañada por la prudencia.»


La colonziación ideológica de la familia

Durante el Sínodo, los obispos africanos se quejaban del hecho de que ciertos préstamos son concedidos bajo ciertas condiciones. Se aprovechan de las necesidades de un pueblo como oportunidad para entrar y hacerse fuertes con los niños. Pero no es ninguna novedad. Lo mismo hicieron las dictaduras del siglo pasado, entraron con sus doctrinas: piensen en la juventud hitleriana...

El pueblo no debe perder su libertad, cada pueblo tiene su cultura, su historia. Cuando los imperios colonizadores imponen ideas, tratan de hacer que los pueblos pierdan su identidad... Cada pueblo debe conservar la propia identidad sin ser colonizado ideológicamente. Hay un libro, escrito en Londres en 1903, es 'El dueño del mundo', el autor es Benson: se los aconsejo, léanlo y entenderán bien lo que quiero decir.»


Sobre la anticoncepción

«Yo creo que el número de tres hijos por familia, según lo que dicen los técnicos, es el número importante para mantener a la población. La palabra clave para responder es lapaternidad responsable, y cada persona, en el diálogo con su pastor, busca cómo llevar a cabo esa paternidad...

Perdonen, pero hay algunos que creen que para ser buenos católicos debemos ser como conejos, ¿no? Paternidad responsable: por esto en la Iglesia hay grupos matrimoniales; los expertos en estas cuestiones, y hay pastores. Yo conozco muchas vías lícitas, que han ayudado en esto.

Y otra cosa: para la gente más pobre, el hijo es un tesoro; es cierto que hay que ser prudentes, pero el hijo es un tesoro. Paternidad responsable, pero también considerar la generosidad de ese papá o de esa mamá que ve en el hijo o en la hija un tesoro.»


Próximos viajes

«África: el plan es ir a la República Centroafricana y a Uganda. Creo que será hacia fines del año. Tiene un poco de retraso este viaje, porque estuvo el problema del Ébola. Es una gran responsabilidad hacer grandes reuniones por el riesgo del contagio. Pero en estos dos países, no hay problema.

Estados Unidos: las tres ciudades son Filadelfia, para el encuentro con las Familias, Nueva York, para la visita a la ONU, y Washington. Ir a California para la canonización de Junípero Serra me gustaría, pero creo que va a ser un problema de tiempo, se necesitan dos días más. Yo creo que voy a hacer la canonización en Washington; es una figura nacional. Entrar a los Estados Unidos por la frontera de México sería una cosa hermosa, como signo de hermandad, pero ir a México sin visitar a la Virgen (de Guadalupe, ndr.) sería un drama... Creo que van a ser estas tres las ciudades estadounidenses.

Los países latinoamericanos previstos para este año son: Ecuador, Bolivia y Paraguay. El año que viene, si Dios quiere, iré a Chile, Argentina y Uruguay


La corrupción política...

«La corrupción hoy en el mundo está a la orden del día, y la actitud corrupta anida fácilmente en las instituciones, porque una institución tiene muchos roles, jefes y vicejefes... la corrupción es quitar al pueblo. La persona corrupta que hace negocios corruptos o gobierna corruptamente o que va a asociarse con otros para hacer un negocio corrupto, roba al pueblo. Las víctimas son los que viven en la pobreza... La corrupción no está encerrada en sí misma: va y mata.


Las mujeres en la Iglesia

«Cuando digo que es importante que las mujeres sean más consideradas en la Iglesia no es solo para darles una función, la secretaría de un dicasterio... no, sino para que nos digan cómo sienten y ven la realidad, porque ven desde una riqueza diferente, más grande.» 



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