Parroquia
Santiago Apóstol Málaga


Frase del día

«… porque he hallado a esta Virgen soberana en cuanto me he encomendado a ella, y, en fin, me ha tornado a sí» (Vida 1,7) Sta Teresa  





EVANGELII GAUDIUM: GESTO ARCIPRESTAL SANTA MARIA DE LA VICTORIA

        El arciprestazgo Virgen de la Victoria organiza un GESTO DE CARIDAD, con motivo del día del Corpus, 7 de Junio próximo. Para ello, desde el CPP de Santiago citamos a todos los representantes de las vocalías de caridad el próximo 28 de MAYO a las 20.30 en la primera planta  de los Salones Parroquiales de C/ Alcazabilla, 13.

                La finalidad de esta reunión es  que todos los grupos, movimientos y asociaciones parroquiales elaboren un informe sobre las actividades caritativas que lleven a cabo en ellas y a través de ellas.

         Posteriormente, el día 5 de Junio, Viernes, a las 7.30 en el templo parroquial, tendrá lugar una celebración de la Palabra y, luego, cada grupo compartirá sus experiencias y actividades en el campo caritativo- social

Así se prepara ,en todo su significado, la Solemnidad del Día del Corpus, día de la Caridad.

        Es tiempo apretado para todos/as,pero es un buen momento para compartir , con todos los grupos parroquiales, nuestra actividad y experiencia


El Consejo Pastoral de Parroquia de Santiago Apóstol


Málaga, 1 de Mayo de 2015



BEATO MONSEÑOR ROMERO: SACERDOTE, PROFETA Y… MÁRTIR.

Reflexiones con motivo de su próxima beatificación.

En el apartado "Reflexiones desde la fe", al final de esta página de inicio.   



Bula convocatoria del Jubileo de la Misericordia

Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, « rico en misericordia » (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como « Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad » (Ex 34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. En la « plenitud del tiempo » (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios.

 

Pincha aquí para leer el texto completo.



Homilía Domingo de Pentecostés

Por Francisco Aranda Otero


 «A la luz, el fuego y la fuerza del Espíritu»

Pentecostés era la fiesta de la recolección. como todas las grandes fiestas judías, con el paso del tiempo cambia su carácter y significad agrícola, para adquirir uno histórico: se hacia memoria de la promulgación de la ley a moisés sobre el Sinaí, y también se llamaba la “fiesta de la semanas” ( 7x7 días después de la pascua). Era una festividad que congregaba en Jerusalén a judíos de todas partes .Nosotros, los cristianos, conmemoramos hoy la donación del Espíritu , tal como se recoge en el relato de Hc 2,1-21. Por lo que en el trozo se nos relata, la consideramos la fiesta del nacimiento y comienzo de expansión del cristianismo y de la iglesia. No existía, ni la más mínima predisposición, en su seguidores, para creer en la resurrección. Las resistencias  de María la de Magdala,  Pedro, o Tomás  lo evidencian. aún más, el enfrentamiento con las autoridades romanas les aterraba.. por eso, el texto del evangelio de hoy está pensado desde las promesas de Jesús: “volveré…os enviaré el Espíritu y tendréis paz (Shalom )y les manda algo: continuar su misión. El evangelista, en pocas palabras resume la esencia de cualquier comunidad cristiana,:  Jesús resucitado es su centro y de El recibe la misión y el Espíritu para llevarla adelante.

La misión es inequívoca, desde los comienzos hasta hoy: liberar; dar paz; perdonar…dar la vida hasta la entrega total. hasta aquí nada novedoso, ni original

         Tal vez la novedad ,o lo que no siempre hemos asumido sus seguidores, es que no hay excusas para la misión: si no estamos preparados, tampoco lo estaban aquel pequeño grupo, con las puertas atrancadas y con escasos recursos humanos para lo que les aguardaba. Ellos y nosotros, somos los elegidos para llevar adelante el proyecto de Jesús. No es nuestra debilidad; pobreza; escasa experiencia o preparación, ni siquiera nuestros pecados, los que nos impiden asumir y hacer nuestra la tarea de Jesús; es más bien, el miedo a nuestros fallos y los trastornos que el seguimiento nos acarrea  lo que nos inmoviliza y nos mantiene con las puertas atrancadas. Una misión que no es orden, obligación o mandato, sino fuego interior. fuego que quema, que arde y prende; que dinamiza y crea. Ni en aquellos tiempos , ni ahora, los enemigos son  muy distintos y, por supuesto, débiles. No se trataba, ni se trata sólo,  de enemigos de carne y hueso, sino de estructuras injustas y inhumanas. pero es ÉL, por el espíritu, quien capacita para perdonar, destrozar la injusticia, desenmascarar la mentira, quebrantar la oscuridad y vitalizar lo mustio y hastiado. Nos hace personas resucitadas y eso es un lenguaje que todos entendieron y entienden .Hablamos mucho hoy de evangelizar, pero con esta palabra queremos decir no tanto imponer una uniformidad ancestral, sino ser fieles hoy al mensaje de siempre y hacerlo inteligible y nítido al mundo hostil. Otra cosa es que lo quieran entender. Coraje para proclamar el evangelio y sentido de la comunión eclesial son los ejes sobre los que gira Pentecostés. 


La garza blanca  

P. Casaldáliga

 … Y la garza en la ribera

La paz que llega a su hora

Una carta alentadora

la vieja amistad que espera

Aquella verdad primera

que se hace noticia ahora

El Espíritu que aflora

en una cosa cualquiera

¡Y toda el alma, caída,

se pone en pie, tan señera…!

Porque le basta a la vida

saber que hay corriente franca

y encontrarse en la ribera

con alguna garza blanca

( P. Casaldáliga. “Clamor elemental”



EL encuentro

El día está tan claro

que a su través hoy puedo

adivinar un Hombre

Le digo. ”Cuánto tiempo

anduvimos buscándote (...)

J. Ángel Valente

Poema de P. Fraile

Aplastar es distinto de ahondar //

Destrozar es partir //

Aniquilar es morir //

Tu vida , Jesús, (...)

Charlie Pèguy

«Me han dicho, dice Dios, que hay hombres//

que trabajan bien y duermen mal, que no duermen nada. //

¡Qué falta de confianza en Mí!

Poesía completa



Papa Francisco


HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO en Santa Marta. 22 DE MAYO DE 2015

El Evangelio de hoy (Jn 21,15-19) nos propone el diálogo entre Jesús y Pedro. Jesús resucitado prepara la comida a sus discípulos y, después de comer, comienza un intenso diálogo con Pedro. Durante la oración, me ha venido al corazón cómo sería la mirada de Jesús sobre Pedro. Y encuentro tres miradas del Señor al Apóstol: la mirada de la elección, la del arrepentimiento y la de la misión.

Al principio del Evangelio de Juan, cuando Andrés va a su hermano Pedro y le dice: ¡Hemos encontrado al Mesías! (Jn 1,41), hay una mirada de entusiasmo. Jesús fija su mirada en él y le dice: Tú eres Simón, hijo de Juan, pero serás llamado Cefas, que significa Pedro (Jn 1,42). Es la primera mirada, la vocación, pero ya con el anuncio de la misión. Así pues, la primera mirada de la vocación y el primer anuncio de la misión. Y, ¿cómo estaba el alma de Pedro en aquella primera mirada? ¡Entusiasta! ¡La primera vez que va con el Señor!

Luego, miramos adelante hasta la noche dramática del Jueves Santo, cuando Pedro negó a Jesús tres veces. ¡Lo ha perdido todo! Perdió su amor y, cuando el Señor se cruza en su mirada, llora. El Evangelio de Lucas dice: Pedro lloró amargamente (Lc 22,62). Aquel entusiasmo de seguir a Jesús se convirtió en llanto, porque pecó: ha negado a Jesús. Esta mirada cambia el corazón de Pedro más que la primera. El primer cambio fue el cambio de nombre y de vocación. Pero esta segunda mirada cambia el corazón, que es un cambio de conversión al amor.

Y después está la mirada del encuentro tras la Resurrección. Sabemos que Jesús encontró a Pedro, dice el Evangelio (Lc 24,34), pero no sabemos qué se dijeron. El encuentro del Evangelio de hoy es la tercera mirada: la mirada que es confirmación de la misión, pero también confirmación del amor de Pedro. Tres veces el Señor le pide a Pedro manifestación de su amor, y le exhorta a apacentar sus ovejas. A la tercera pregunta, Pedro se entristeció (Jn 21,17), casi llora. Dolido porque por tercera vez le preguntase ¿Me quieres?, le dice: Señor, Tú lo sabes todo. Tú sabes que te quiero. Respondió Jesús: Apacienta mis ovejas. Es la tercera mirada, la mirada de la misión. O sea, la primera, la mirada de la elección, con el entusiasmo de seguir a Jesús; la segundo, la mirada del arrepentimiento en el momento de aquel pecado tan grave de haber negado a Jesús; la tercera mirada es la mirada de la misión: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas.

Pero, no acaba ahí. Jesús va más allá, y dice a Pedro: Tú haces todo eso por amor, ¿y luego? ¿Serás coronado rey? No. Jesús predice a Pedro que tendrá que seguirlo por la vía de la Cruz. Podemos pensar: ¿Cuál es hoy la mirada de Jesús sobre mí? ¿Cómo me mira Jesús? ¿Con una llamada? ¿Con un perdón? ¿Con una misión? Porque todos estamos bajo la mirada de Jesús: nos mira siempre con amor, nos pide algo, nos perdona algo y nos da una misión.

Jesús viene al altar. Que cada uno piense: Señor, Tú estás aquí, entre nosotros. Fija tu mirada en mí y dime qué debo hacer; cómo debo llorar mis errores, mis pecados; cómo es mi valentía con la que debo ir adelante por el camino que Tú recorriste antes. En esta jornada nos vendrá bien releer este diálogo con el Señor y pensar en la mirada de Jesús sobre mí.


Diócesis de Málaga


Vigilia de Pentecostés ecuménica

El Grupo Ecuménico de la Delegación Diocesana de Ecumenismo invita a los malagueños a unirse a un encuentro de oración con motivo de la Vigilia de Pentecostés.

 

La oración tendrá lugar el próximo viernes, 22 de mayo a las 20 horas en la iglesia del Redentor sita en C/ Ollerías, 31 de la Iglesia Evangélica Española.

Este encuentro se enmarca dentro de las actividades que realiza la Fundación Lux Mundi, que trabaja el ecumenismo pastoral y de oración en la Diócesis de Málaga.

Como señala su directora, Gloria Uribe,  Lux Mundi «atiende diariamente a un número importante de personas que acuden a nosotros en busca de orientación y ayuda. Busca la integración de los extranjeros en la cultura española a través de charlas, excursiones y encuentros; y además organiza eventos para autofinanciarse. Los fines de semana, abre sus puertas a diferentes iglesias que celebran sus cultos dominicales en sus instalaciones. Colaboran directa e intensamente con la Delegación Diocesana de Ecumenismo en la labor de información y promoción del ecumenismo en la diócesis, así como en la organización del Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos. Desde hace algunos años, organizan las jornadas de Ecumenismo de Coín, y dictan charlas en aquellos sitios en donde hay inquietud sobre el tema».


Reflexiones desde la fe


BEATO MONSEÑOR ROMERO: SACERDOTE, PROFETA Y… MÁRTIR

PABLO DOMÍNGUEZ, Secretariado Diocesano de Migraciones


En estos momentos en el cielo, Mons. Romero se debe sentir como un niño con zapatos nuevos. Romero fue sacerdote, profeta y… mártir; pero desde ahora también oficialmente Beato, en su  recién reconocimiento por la Iglesia Católica. Parece que la talla de sus humildes pies que pisaron nuestro mundo, especialmente el de los más pobres, ha crecido. Ascendiendo así en los altares.

Pero Monseñor Romero ya era santo, desde el día que lo mataron hace 35 años. Así lo siente suyo su pueblo, no solo el salvadoreño, sino todo un continente, especialmente todos los empobrecidos de Latinoamérica y del mundo entero que conocen su testimonio. Llamándolo, recordándolo e invocándolo como San Romero de América, pastor y mártir nuestro. Confirmando sus palabras días antes de su asesinato: “Un obispo morirá, pero la Iglesia de Dios, que es el pueblo, no perecerá jamás… Si me matan resucitaré en el Pueblo”.

Este posiblemente es el reconocimiento más grande que ha recibido hasta ahora Mons. Romero, quizá con aras de hacerle justicia terrenalmente. Con esta proclamación se puede interpretar un paso más del Papa Francisco, en nuestro querer una Iglesia pobre y para los pobres. Como así lo fue la experiencia eclesial de Romero: “Los pobres han marcado el verdadero caminar de la Iglesia”.

Por eso en este acontecer eclesial no solo se reconoce el camino de santidad de Oscar Romero como obispo de los pobres, sino también una vez más la realidad de un pueblo mundial que ha sido y es oprimido por el desigual sistema económico, político y social de nuestro mundo. Al mismo tiempo que a una teología más encarnada en la lucha y liberación de la humanidad, “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres (y mujeres) de nuestro tiempo… son a la vez… de los discípulos(as) de Cristo”, como dice el Concilio Vaticano II en la constitución pastoral Gaudium et Spes. Recordemos que más del 80% de la humanidad vive en la pobreza, repartida por todos los continentes, también en los barrios de nuestras ciudades.

Entre los nombramientos y títulos, en su currículum terrenal, además de haber llegado a ser Arzobispo de San Salvador, fue galardonado con diferentes reconocimientos civiles antes de su asesinato, por su lucha a favor de los Derechos Humanos, los más distinguidos fueron los Doctor Honoris Causa por la Universidad de Georgetown (EE.UU.) y la Universidad de Lovaina (Bélgica). Y la nominación en 1979 al Premio Nobel de la Paz, quien sería finalmente entregado a Madre Teresa de Calcuta. A quien felicitó por su premio. Pero por encima de todos estos, el más importante, fue recibir la gracia de su conversión, casi a sus 60 años, de ser pastor de su pueblo pobre: “Con este Pueblo no cuesta ser buen pastor”, decía él, llevándole a correr su misma suerte. Su identificación fue tan grande que expresaba: “El Pueblo es mi pastor, mi profeta… Pastores somos todos porque ustedes son quienes me están guiando”. Dejando así a un lado todo tipo de privilegios y comodidades ofrecidas por los poderosos de su tiempo.

Romero como el profeta que fue no se libró de todo tipo de calumnias y acusaciones propias de su contexto, por su denuncia de las injusticias y posición de estar con los más pobres. La Iglesia no puede ser neutral cuando la Creación gime hasta el presente con dolores de parto (Rm 8, 18-23), tiene que estar siempre al lado de quienes más sufren. Seguramente haría suyas las palabras de su homólogo brasileño en el apostolado, Helder Camara: “Cuando alimenté a los pobres me llamaron santo; pero cuando pregunté por qué hay gente pobre me llamaron comunista”.

El reinado de Romero fue como el de Jesús, siguiendo sus pasos lo mataron, porque no era para los grandes poderes de este mundo. Habiendo hecha suya la causa de los pobres entregó su vida, muriendo por los suyos, por su pueblo. La vida de Mons. Romero es evangelio encarnado, hecho vida. Si el grano de trigo no cae a tierra y muere, queda solo; pero si muere da mucho fruto. (Jn 12, 24).

Este reconocimiento oficial de nuestra Iglesia Católica llega hoy para Mons. Romero, mañana será para Mons. Gerardi, Arlen Siu, Felipe y Mary Barreda, Joao Bosco, Ellacuría y compañeros… Como así para miles de peregrinos y peregrinas que entregaron su vida por un mundo más humano, más de Dios, de los empobrecidos y empobrecidas de nuestra historia. Ellacuría, quien también se encarnó en la patria chica de Romero, corriendo su misma suerte, tras su perpetrada muerte, afirmó lapidariamente: “Con Monseñor Romero Dios pasó por la historia”.

“Que mi sangre sea semilla de libertad y señal de que la esperanza será pronto una realidad”. Querido Romero, escuchamos tus palabras como un eco en nuestro corazón que nos invita a seguir comprometiéndonos con tu causa, a seguir tus pasos. Desde que acabaron con tu vida el fruto de tu entrega no ha dejado de dar vida, y vida en abundancia (Jn 10, 10). Tus pies que caminaron por los maltrechos caminos de nuestro mundo, siguiendo los de Jesús, marcaron un camino lleno de esperanza y liberación. Hoy tus zapatos se quedan pequeños. Tu pueblo ya te hizo santo. Tu vida, ¿también  hoy no será una de las bellas flores de nuestra nueva primavera eclesial, en el permanente Pentecostés que estamos invitados, invitadas a vivir?

“El Reino está ya misteriosamente presente en nuestra tierra; cuando venga el Señor, se consumará su perfección. Esta es la esperanza que nos alienta a los cristianos. Sabemos que todo esfuerzo por mejorar una sociedad, sobre todo cuando está tan metida esa injusticia y el pecado, es un esfuerzo que Dios bendice, que Dios quiere, que Dios nos exige”. (Palabras de la última homilía de Mons. Romero, instantes antes que entregara su vida). 


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